Es probable que alguna vez te hayas fijado en un trozo de plástico que hay en el salpicadero de tu coche y que parece un pequeño botón, aunque no queda lo suficientemente a mano como para pulsarlo. Y aunque llegases, tampoco podrías pulsarlo, sencillamente porque no es un botón, sino el sensor solar.
Puede que nunca hayas oído hablar de esta pieza, también llamada sensor de carga solar, pero tiene una enorme importancia porque es lo que utiliza el climatizador automático para regular de forma correcta la temperatura dentro del habitáculo.
Lo tenemos enfrente de los ojos, pero no le damos importancia
Son muchos los coches que tienen una especie de botón en salpicadero, generalmente, en el centro y en la zona más pegada a la luna delantera, por lo que es complicado llegar a tocarlo con la mano. Es la mejor zona para captar la luz solar y ese es, precisamente, el objetivo de esta pieza que se conoce como sensor de carga solar.
Básicamente, la función de este dispositivo que suele contener un fotodiodo en su interior es medir la intensidad de la radiación solar para adaptar el funcionamiento del climatizador en consecuencia.
La radiación solar supone hasta el 60% de la carga térmica que hay en el interior de un coche, por eso, cuando se aparca plena calle en un día soleado de pleno agosto, el interior del coche es un horno, mientras que, si se aparca en el mismo lugar por la noche o en un día nublado, la temperatura del interior es notablemente más baja.
Lo que hace el sensor de carga solar es detectar cuánta radiación solar entra en el coche para que el climatizador funcione más o menos fuerte, siempre. Volviendo al ejemplo anterior, cuando se aparca en la calle en pleno agosto y con un sol de justicia, el sensor detecta un nivel muy elevado de radiación solar, por lo que el climatizador hace todo lo posible para enfriar más y más rápido el interior, normalmente, incrementando el caudal de aire.
En cambio, si el sensor detecta que hay poca radiación solar o ninguna, el climatizador “soplará” con menos fuerza porque no necesitará compensar la temperatura que genera un nivel elevado de radiación solar.
Ojo, ese es la única función de este sensor. El coche utiliza otros sensores para encender y apagar las luces en función de si es de día o de noche, igual que para adaptar el brillo del multimedia y poner las pantallas en modo claro o modo oscuro. Tampoco hay que confundir el sensor de carga solar con el sensor de temperatura del interior.
Y no te extrañes si ves un par de sensores de carga solar en el salpicadero de tu coche porque es habitual en los modelos que tienen climatizador bizona: con los dos sensores, se mide la radiación solar en cada lado del habitáculo para que, en caso de que entre más luz solar en un lado que en otro, el climatizador pueda compensarlo mejor.
Imágenes | Skoda, Opel y SEAT
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