“Se me ha encendido una luz en el cuadro del coche mientras iba conduciendo. El coche sigue funcionando, pero la luz no se va. Te paso una foto, a ver si sabes qué pasa”. Ese es el mensaje que me mandó hace unos días un amigo.
El testigo que se había encendido en el cuadro de su coche era el del FAP, las siglas por las que se conoce el filtro de partículas.
Dar zapatilla al coche te puede ahorrar mucho dinero
El FAP o filtro de partículas es obligatorio en todos los coches diésel desde el año 2011 y que desde hace años también utilizan los gasolina, es clave para reducir las emisiones porque retiene el hollín (partículas sólidas) que se produce en la combustión para que no salga por el tubo de escape y lo quema a altísimas temperaturas, como la pirólisis de un horno. Lo malo es que puede ser un auténtico dolor de cabeza si falla.
El filtro de partículas se va llenando de hollín y cada cierto tiempo lo quema para eliminarlo. Es lo que se llama regeneración del FAP y cuando vas conduciendo lo notas porque el motor funciona a más revoluciones de lo normal con el objetivo de llegar a las altas temperaturas que necesita el FAP para acabar con las partículas contaminantes.
El problema es que hay veces que al FAP no le da tiempo a regenerarse porque ese proceso requiere un tiempo y una temperatura: si nos movemos exclusivamente por ciudad y todos los trayectos que hacemos son cortos, el FAP no tiene ese tiempo ni esa temperatura, por lo que no se regenera y el proceso de regeneración se queda a medias. Eso significa que el hollín se va acumulando dentro del FAP y llega un momento en el que se satura. Ese es el principal problema de los FAP.
Cuando esto sucede, el coche avisa mediante el testigo del filtro de partículas: es una especie de caja llena de puntos con un tubo de entrada y otro de salida. Si lo ves, tienes dos opciones. La más sencilla es también la más barata y tengo que decirte que suele funcionar: tienes que darle zapatilla al coche.
Cuando esté caliente, intenta pisarle y haz kilómetros de esa forma para que el FAP se regenere, elimine hollín y se vacíe. No hace falta correr, simplemente estira las marchas cuando vayas a incorporarte a la autovía y circula un buen rato en marchas más cortas, por ejemplo, en cuarta o quinta a 120 km/h.
Con suerte, el filtro hará su trabajo y la luz acabará desapareciendo, pero ten en cuenta que, si mantienes tus hábitos de conducción, se volverá a encender tarde o temprano, así que intenta conducir más por carretera. A mi amigo, por cierto, le funcionó.
La otra opción es más cara. Si después de hacer lo anterior la luz no se apaga, tienes que llevar el coche al taller para que vacíen manualmente el filtro de partículas o directamente para que lo cambien por uno nuevo. Sustituir el FAP cuesta entre 600 y 1.500 euros, dependiendo del coche. Evidentemente, es más barato hacer un recorrido por carretera cada tres o cuatro semanas para no llegar a este punto, así que recuérdalo, tu bolsillo lo agradecerá.
Imágenes | Renault y Opel
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