El calor ha llegado de golpe, antes de lo que esperábamos y con temperaturas más propias de julio y agosto que de esta época del año. Una de las consecuencias es que algunos conductores se han dado cuenta de que el aire acondicionado de su coche no enfría suficiente.
Tras varios meses sin utilizar el aire acondicionado del coche o sin darle mucha caña porque no era necesario, ahora se le ha exigido un poco más y no funciona como debería. Eso significa que hay un problema: toca recargar el aire acondicionado y vas a tener que pasar por caja.
No debería ser una tarea de mantenimiento más: recargar el aire acondicionado es algo excepcional
No es que el aire acondicionado sea una de las cosas más útiles que tiene un coche, es que es imprescindible en países como el nuestro, al menos en buena parte de España porque el calor aprieta muchísimo durante varios meses al año. Esta vez se ha adelantado y las altas temperaturas que estamos teniendo nos han obligado a utilizar el aire acondicionado antes de la cuenta y a exigirle que enfríe como si estuviéramos en julio o agosto.
Por desgracia, el sistema de aire acondicionado no es infalible y puede fallar, como cualquier otro elemento mecánico o electrónico del coche. En estos casos, lo primero en lo que pensamos es en llevar el coche al taller para que recarguen el aire acondicionado y vuelva a enfriar.
Efectivamente, es lo que hay que hacer, pero no basta con recargar el aire: si no enfría es porque hay algún fallo y recargarlo no va a solucionar la avería porque tarde o temprano volverá a perder la carga de gas, dejará de nuevo de enfriar y habrás tirado el dinero.
Como te contamos hace unos días, en teoría, no se debería recargar nunca el aire acondicionado del coche porque es un circuito estanco que no debería perder gas, además, ese gas no se consume.
Si lo pierde es porque hay una fuga, ya sea por pequeños poros, juntas envejecidas o conexiones defectuosas que permiten que el refrigerante se escape. También puede fallar el compresor y, aunque haya gas, no enfría por ese motivo.
Lo que hay que hacer es ir al taller para que revisen el circuito y encuentren el problema. Eso pasa por hacer vacío para eliminar la humedad y el aire, detectar posibles fugas y comprobar el estado del compresor. Una vez hecho eso, si hay una fuga u otra avería debe solucionarse y es entonces cuando se puede recargar el aire acondicionado.
El gas es más caro que nunca
¿Cuánto cuesta todo esto? En España, una recarga cuesta, de media entre 60 y 150 euros, pero el precio varía en función del gas que utilice tu coche.
Si es el gas antiguo, el R134a que utilizan la mayoría de los coches que hay en nuestras ciudades y carreteras, cuesta entre 60 y 90 euros, pero si es el gas nuevo, el R1234yf que utilizan los coches a partir de 2017, el precio sube y una recarga puede costar entre 90 y 150 euros.
Muchos talleres hacen ofertas, especialmente en esta época del año, y por 15 o 20 euros más de lo que cuesta recargar el aire, ofrecen la sustitución del filtro de habitáculo y una desinfección del circuito de aire con ozono. No es mucho dinero y viene bien, sobre todo, si venías notando que el olía a humedad al encender el climatizador.
En cualquier caso, lo que debes tener en cuenta es que, si el taller hace bien su trabajo, antes de meter el refrigerante hará una prueba de vacío para comprobar que no hay fugas. Si la máquina detecta una fuga gorda, no te recargarán el aire porque sería absurdo y está prohibido. En ese caso, te recomendarán reparar la fuga y esta tarea puede costar entre 50 y 300 euros, dependiendo de lo difícil que sea, además de la recarga del gas.
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