Stellantis ha entendido que unirse a China es la única fórmula para sobrevivir: fabricará una segunda marca de coches eléctricos chinos en Europa

  • Stellantis anuncia su joint venture con Dongfeng, que controlará al 51%

  • Los concesionarios de Stellantis comercializarán coches eléctricos de Voyah

  • Un antigua factoría de la antes PSA fabricará modelos eléctricos de Dongfeng

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Alejandra Otero

Europa necesita a China para sobrevivir al coche eléctrico, pero China también necesita a las marcas europeas para mejorar su rentabilidad en el Viejo Continente. Esta simbiosis la está explotando muy bien Stellantis: el conglomerado automovilístico occidental comenzó con Leapmotor y ahora mueve de nuevo ficha con un antiguo socio de la República Popular: Dongfeng.

Ambos gigantes automovilísticos acaban de fortalecer su alianza con el anuncio de una joint venture en Europa a varias bandas para compartir "ventas, distribución, fabricación, compras e ingeniería". El primer paso: comercializar en Europa coches eléctricos de la marca Voyah, firma premium de Dongfeng. También ensamblar modelos en una histórica fábrica europea que estaba cerca de ver el cierre. 

Un matrimonio de conveniencia cada vez más recurrente

Este nuevo matrimonio lo anunció ayer Stellantis en un comunicado, en forma de Memorando de Entendimiento no vinculante, que sienta las bases de una nueva joint venture que operará en Europa. La fórmula ya es conocida: es la misma que ha adoptado Stellantis con Leapmotor, que aprovecha la red comercial y las fábricas del gigante europeo para vender y ensamblar modelos eléctricos en Europa. En su caso escogieron España: tanto la planta de Figueruelas en Zaragoza como la madrileña de Villaverde darán salida a eléctricos de Leapmotor para el mercado europeo, como el B10, el B05 o el  A05.

Hace pocos días se rumoreó que Stellantis estaba coqueteando con dos marcas chinas: Xiaomi y Xpeng. Pero por ahora, la rúbrica es con un socio chino con el que lleva años trabajando.

Como con Leapmotor Europa, esta unión con Dongfeng se estructura con un reparto al 51/49 bajo el control de Stellantis. De momento mencionando una única marca: Voyah. En una primera fase se encargará de comercializar modelos eléctricos en "mercados seleccionados europeos", aprovechando "la sólida red y la experiencia posventa de Stellantis". 

Stellantis Dongfeng

Fabricar en Francia. Este embrionario acuerdo también asienta las bases con la fabricación de modelos Dongfeng en factorías de Europa, medicina necesaria para salvar los aranceles que impone la UE a los coches eléctricos que se exportan desde China. En esta ocasión será una fábrica francesa: la de Rennes. Esta planta nacida en la década de los 60 lleva años de capa de caída, con una plantilla de 1.300 empleados y con un único coche asignado en la actualidad: el Citroën C5 Aircross.

Cuando una planta produce por debajo de su capacidad no es rentable, por lo que esta alianza se convierte en su salvavidas: tiene capacidad para dar salida a 40.000 coches más sin necesidad de adoptar grandes inversiones. Es por tanto un win win para Stellantis y Dongfeng. Se entiende que también se optará por aprovechar industria local de componentes, como ocurre con la fabricación española de los Leapmotor.

Jeep y Peugeot en China. Esta alianza llega tras otro acuerdo entre Stellantis y Dongfeng para fabricar y comercializar en China nuevos modelos de Peugeot y Jeep. Un ten con ten. Ahora la planta de Wuhan de Dongfeng fabricará automóviles no solo de Peugeot, como venía haciendo hasta ahora, sino también de Jeep. Los mismos se venderán en el mercado chino, pero asimismo a nivel global, desde 2027.

Hay que recordar que Dongfeng fue clave como salvaguarda de la antigua PSA entonces bajo la batuta de Carlos Tavares y antes de que naciera Stellantis con la unión del conglomerado galo y Fiat Chrysler Automobiles (FCA). Una alianza que supuso una inversión de 800 millones de euros.

Stellantis Dongfeng

Europa necesita a China y China a Europa. En definitiva, esta reforzada unión continúa la estrategia que lleva tiempo adoptando Stellantis, y en general Europa, con una relación industrial entrelazada entre el Viejo Continente y China. Un vinculo necesario para ambas partes: por un lado, permite a las firmas chinas asegurar su competitividad al esquivar los aranceles, adaptarse a los estándares europeos y aprovechar su red comercial; por otro, ofrece a las marcas europeas salvar sus fábricas infrautilizadas, sin necesidad de grandes inversiones.

Y lo que es también clave en esta simbiosis: aprovechar la tecnología china, que ha avanzado vertiginosamente en lo que toca a coches eléctricos, dejando atrás a las marcas tradicionales. Una medida proteccionista que ha adoptado la UE precisamente siguiendo los pasos de China cuando los fabricantes occidentales fueron a fabricar a la República Popular en los primeros años de la década de los 2000. 

Imágenes | Stellantis, Voyah España

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