Los aviones militares de transporte soviéticos tenían un característico morro de cristal que tenía mucho sentido, especialmente en regiones como el Ártico o Siberia.
Hoy en día, se siguen lanzando aviones rusos que mantienen este morro de cristal. Tiene mucho que ver con la importancia de la redundancia en la aviación.
Un diseñado motivado por la pura superviviencia
Plena Guerra Fría y la Unión Soviética está desarrollando aviones militares de transporte para llevar a cabo labores logísticas en su extensísimo territorio. No existen los avanzados sistemas GPS que hay actualmente y en el Ártico o Siberia hay miles de kilómetros sin radioayudas, sin torres de control en tierra, ni señales de radar desde el suelo que ayuden a que los pilotos de los aviones se posicionen sobre esos inmensos territorios casi despoblados por completo.
La solución fue muy sencilla: instalar un morro de cristal en los aviones para tener una vista panorámica desde el suelo e identificar visualmente accidentes geográficos, como ríos o montañas, que sirviesen de referencia para posicionarse sobre un mapa en tiempo real.
Dentro de ese morro de cristal no iban los pilotos: la cabina estaba más arriba. Quien miraba a través de los cristales era un operador y a esta zona del avión se le llamaba oficina del navegante (el operador era el navegante).
Además de servir para la navegación (de ahí su nombre), este morro de cristal cumplía con un requisito clave de la Unión Soviética: todos sus aviones militares debían estar preparados para aterrizar en cualquier lugar en condiciones de guerra, ya fuese un aeródromo bombardeado, una superficie en mitad de la nada, nieve o hielo.
Desde el morro de cristal, el navegante podía ver con precisión de forma panorámica para evaluar el estado del lugar donde se iba a aterrizar y guiar a los pilotos durante la aproximación final, incluso en condiciones de mala visibilidad.
Aunque algunos de estos aviones tuvieron roles civiles, se concibieron para un uso militar, y eso explica otra de las funciones de la oficina del navegante. Para lanzar material logístico o tropas en paracaídas, hay que calcular todo con mucha precisión: desde el morro acristalado se podía localizar rápidamente la zona de caída con precisión para dar la orden de salto o de lanzamiento.
Algunos aviones que tuvieron este morro fueron el Antonov An-12 diseñado en los años 50 y 60, el Ilyushin Il-76 de los años 70 y los Antonov An-24- An-26 y An-30. Este último tuvo un morro de cristal especialmente grande porque estaba diseñado para llevar a cabo misiones de cartografía aérea y fotografía topográfica. Aviones comerciales de pasajeros, como el Tupolev Tu-104, el Tu-124 y el Tu-134 también tenían morro acristalado porque derivaban de aviones militares.
Ojo, no fue algo exclusivo de la Unión Soviética. Los primeros bombarderos con este tipo de morro aparecieron en la Segunda Guerra Mundial y hubo modelos occidentales, como los Boeing B-17 Flying Fortress y B-29 Superfortress de EEUU, o los Heinkel He 11 y Jukers Ju 88 de la Luftwaffe alemana.
Vista desde el interior de un morro de cristal.
Fuera de la Unión Soviética, cuando aparecieron y se extendieron los sistemas GPS y los radares meteorológicos, se modificaron algunos de estos aviones para sustituir el morro de cristal por el morro de radar convencional que tienen los aviones actuales. Muchos de los modelos de nuevo diseño ya se desarrollaron para llevar este último morro, pero no todos.
No solo es una cuestión de ahorro de dinero
La Unión Soviética también hizo aviones sin morro de cristal, pero siguió fabricando varios modelos con oficina del navegante, incluso Rusia lo hace todavía con el moderno Ilyushin Il-76MD-90A lanzado hace menos de 10 años. Se supone que este avión lleva morro de cristal porque el ejército ruso está obsesionado con la redundancia y este morro ofrece una redundancia visual inigualable.
Hay otra explicación: en caso de guerra electrónica, lo primero que desaparecería sería la señal de los satélites y el GPS occidental y el GLONASS ruso dejarían de funcionar. Además, las estaciones de radar en tierra rápidamente serían destruidas.
Nuevo Ilyushin Il-76MD-90A
Los aviones quedarían ciegos, pero no sería tan grave con un morro de cristal: mientras alguien tenga visión directa del terreno desde dentro del avión, se podría seguir navegando. Digamos que esta cabina garantiza que se pueda volar en caso de que la tecnología moderna falle.
Además, Rusia sigue teniendo una gran extensión de territorio hostil y despoblado. En estas zonas, el contacto con tierra no está garantizado y puede haber fuertes tormentas de nieve que ciegan los radares meteorológicos de los aviones, de manera que el papel del navegante pasa a ser fundamental.
Y hay otro motivo por el que Rusia sigue utilizando estos morros: quitarlos obligaría a cambiar el diseño original de la estructura del avión, lo que supondría un gasto altísimo en desarrollo, pruebas de aerodinámica y certificaciones. Es más barato mantener este componente.
Imágenes | Wikipedia y Reddit
En Motorpasión | La psicología explica por qué los motoristas llegan a casa más tranquilos de lo que salieron: es terapéutico
Ver 0 comentarios