El rastro imborrable del automóvil: las imágenes por satélite del cementerio de neumáticos más grande del mundo

La mancha negra que se veía desde el espacio ya no está, pero el problema que la creó sigue circulando sobre cuatro ruedas

Al Subiya Ok
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Daniel Murias

Hay un punto en el desierto de Kuwait que durante años rompió la monotonía del paisaje con montículos separados por pistas. Desde el cielo parecía una formación de relieve como otra, salvo porque estaba delimitada por unas pistas perfectamente rectas. Debajo de esos montículos: 50 millones de neumáticos.

Ubicado en el área de Arhiya, a tan sólo cinco kilómetros al sur de la ciudad de Jahra, era el mayor vertedero de neumáticos del mundo. Era Al-Sulabiya, el mayor cementerio de neumáticos del planeta. Era, porque el país consiguió deshacerse de él en sólo un par de años a base de reciclaje.

De vergüenza nacional a ejemplo de reciclaje

El cementerio de neumáticos tenía volumen, un relieve formado por millones de cubiertas vertidas en pozos durante décadas y recubiertas con arena. Las imágenes de satélite de Sentinel-2 y de los operadores comerciales Maxar mostraban un solar que durante años fue una referencia obligada para entender la basura invisible del automóvil. 

El depósito llegó a acumular una cifra estimada de 50 millones de neumáticos desechados durante más de dos décadas, procedentes tanto de Kuwait como de otros países que encontraron en el desierto kuwaití una salida barata para un residuo que nadie quería gestionar. 

Al Subiya 2017 Vs 2025 Una misma curva en Al-Subiya, separadas por casi 10 años. A la izquierda, en 2017 los neumáticos se apilaban sin ton ni son. A la derecha, en 2025, la limpieza del sitio casi está completada.

A pesar de situarse en el desierto, donde apenas hay vida, y recubiertos por arena y grava, seguía siendo una aberración y un peligro. Entre 2012 y 2020 el solar sufrió tres grandes incendios, provocados por las temperaturas extremas del verano kuwaití, que liberaron a la atmósfera partículas, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos policíclicos.

Las columnas de humo negro eran tan voluminosas que llegaban a los campos de cultivo -de regadío intensivo- situados a menos de 4 km del vertedero y de las pobliaciones cercanas, afectando a la salud de los vecinos.  El vertedero se convirtió en un foco recurrente de alertas por incendio en la región, con episodios en los que ardieron más de un millón de cubiertas de golpe.

El gobierno kuwaití comprendió que albergar el mayor cementerio de neumáticos del mundo no era buena idea, especialmente con los importantes eventos que se celebraban en la región, como el Mundial de 2022 en Catar. Así que decidió actuar y reubicar todos los neumáticos.

A partir de 2020, el gobierno kuwaití creó varias instalaciones de reciclaje de neumáticos. Las imágenes por satélite muestran que, en septiembre de 2021, todos los neumáticos habían sido trasladados desde Sulaibiya a estas nuevas instalaciones.

Los neumáticos se sometieron a un proceso llamado pirólisis, en el que los materiales se tratan químicamente calentándolos hasta unos 450º C. En este proceso, el caucho de los neumáticos se transforma por completo en gas. Dicho gas al enfriarse se vuelve sólido y se vende como biocombustible. 

El carbono negro obtenido se recoge y almacena, mientras que los cables de acero de la estructura del neumático son recuperados para reciclarlos. No solo facilitó la eliminación de neumáticos, sino que también generó diversos subproductos útiles.

Además de la pirólisis, antes de reciclarlos, los neumáticos se cortaban en trozos diminutos, y esos fragmentos de caucho podían reutilizarse para suelos y techos. Este esfuerzo de reciclaje no solo redujo el impacto ambiental, sino que también aportó valor a la economía al producir materiales útiles. 

Se estima que cada año se generan en el mundo unos 1.000 millones de neumáticos fuera de uso, y de ellos, aproximadamente 4.000 millones siguen acumulados en vertederos y almacenes. Kuwait está reconocido por haber logrado eliminar con éxito el cementerio de neumáticos de Sulabiya, un ejemplo ideal para otros países que enfrentan el mismo problema.

Es un final mejor que el incendio permanente, pero no deja de ser una confesión. Durante veinte años, la solución más barata para gestionar ese residuo del coche fue, simplemente, apilarlo en el desierto y esperar. Y en el mundo todavía quedan muchos Sulaibiya.

Imágenes | Google Earth

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