La Revolución Industrial del siglo XIX y el crecimiento de Occidente y Japón en la segunda mitad del siglo XX se hicieron a base de energías fósiles, primero el carbón, y luego el gas y el petróleo.
Sin embargo, el dominio chino en el sector de los paneles solares y las turbinas eólicas, impulsado por masivas subvenciones estatales, ha provocado una caída de los precios y acelerado el abandono mundial de las energías fósiles, según revela un nuevo informe. China marca el paso.
Cómo China está acelerando el fin de los combustibles fósiles
El dominio chino de las industrias de energía limpia está “creando las condiciones para una disminución del uso de combustibles fósiles”, según un informe de Ember en 2025, un grupo de investigación centrado en las perspectivas de las tecnologías de energía limpia. “China es el motor” de este cambio, afirma Richard Black, director de la publicación del informe. “Y no solo está transformando su propio panorama energético, sino también el de países de todo el mundo”.
El año pasado la energía limpia cubrió todo el crecimiento de la demanda energética china en la última década y el consumo de carbón cayó por primera vez en 10 años, mientras que el sistema eléctrico creció un 5%. El hito de 2026 ha sido aún mayo: la producción renovable superó la de carbón según el China Electricity Council en un análisis que 350.org califica como "punto de inflexión histórico".
Al mismo tiempo, el nuevo informe de Ember (China Energy Transition Review 2026) señala una mayor fricción: se ha producido más energía limpia pero al mismo tiempo se ha desperdiciado un 49% más por falta de capacidad de absorción en la red.
En China, la producción de electricidad vía energías fósiles se redujo un 2% en la primera mitad de 2025 con respecto al año anterior, mientras que la generación eólica y solar se disparó un 16% y un 43%, respectivamente cubriendo el crecimiento de demanda de todo el país.
El auge de las energías limpias en China ha llevado a un estancamiento de su consumo de energías fósiles. Fuente: Ember
Este impulso ha sido alimentado por una inversión descomunal. En 2024, China invirtió 625.000 millones de dólares en energía limpia, el 31 % del total mundial. A finales de 2025 la capacidad acumulada para la eólica y solar era de 1.840 GW (el 47,3% de toda su capacidad instalada), mientras que el almacenamiento siguió disparado: solo en diciembre de 2025 China instaló tanto como todo EEUU en todo el año.
El auge de las energías limpias en China no solo tiene que ver con los objetivos climáticos, sino que es más barata, más segura y constituye la base de la competitividad futura, según Ember. En 2025 los sectores de la energía limpia aportaron 2,1 billones de dólares a la economía de china, pasando 10% del PIB en 2024 al 11,4% en 2025. Si fuera un país, sería la octava economía mundial.
Y, al igual que ocurre con la industria china del coche eléctrico que busca exportar todo lo que puede para dar salida a coches cada vez más baratos y asegurar su perennidad, China exporta masivamente sus paneles solares y eólicas. Y sus exportaciones están cambiando el mundo al llevar hacia abajo los precios aunque desde abril de 2026 están empezando a revertir esa tendencia en un giro deliberado para frenar el exceso de capacidad y la guerra de precios en el sector.
El volumen de producción china de paneles solares y eólicas desde 2010 ha provocado una caída del precio de estas tecnologías de entre el 60 % y el 90 %, según han constatado los investigadores. Actualmente, las empresas chinas suministran el 80 % de los paneles solares y el 60 % de los aerogeneradores del mundo, según Ember. Además, en 2025 más del 90% de la nueva capacidad eólica y solar en todo el mundo siguió produciendo energía limpia a un precio más barato que la alternativa fósil más barata. Según el último informe de IRENA, unos 480.000 millones de dólares menos en costes de combustibles fósiles.
Esa alternativa más barata permite a países emergentes liberarse parcialmente de su dependencia del petróleo, cuyos precios siempre han sido un freno para su crecimiento. China, para poder bajar los precios de esas tecnologías para sus propias necesidades, les ha dado una alternativa y la posibilidad de no depender tanto del petróleo.
La caída de los costes de la energía procedente de las instalaciones eólicas y solares de fabricación china ha permitido a países como México, Bangladesh y Malasia superar a Estados Unidos en los últimos años en cuanto a producción de energías renovables. La cuota de electricidad renovable, utilizada para calefacción, aire acondicionado o coches, de estos países es ahora superior a la de EEUU, en detrimento de las energías fósiles.
En el continente africano, las importaciones de paneles solares chinos se han disparado un 48% en 2025 y otro 53% hasta junio de 2026. Según Ember, África instalará 17 GW de energía solar en 2026, un 45% más que en 2025.
Sin embargo, Ember advierte que el futuro de la demanda mundial de combustibles fósiles no está escrito y es tremendamente contradictorio. La propia China rebajó sus emisiones por primera vez en una década por el parón del carbón pero sigue quemando más carbón que el resto del mundo.
En 2026 puso en marcha 30GW más de carbón, que son 10 veces más de lo que retiró en el ejercicio pasado, y tiene otros 274GW en proyecto. En teoría son centrales de respaldo para picos de demanda.
Además, las economías en rápido crecimiento fuera de la OCDE aún podrían compensar el descenso de la demanda de China, a menos que las tecnologías limpias se expandan con la misma rapidez en esos países.
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