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Pilotos poco conocidos en equipos de primera fila o el lado oculto de la Fórmula 1

Pilotos poco conocidos en equipos de primera fila o el lado oculto de la Fórmula 1
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La Fórmula 1 es un mundo repleto de personajes interesantes. Algunos son conocidos, mientras que otros lo son mucho menos. Pero todos ellos forman la historia de un mundo apasionante y con muchas cosas por contar. Incluso los grandes equipos han tenido alguna vez en sus filas a pilotos no tan brillantes ni famosos. Pero resulta fascinante ver como pilotos "poco conocidos" pilotaron para equipos de primera fila en la Fórmula 1, tejiendo una parte oculta de la categoría.

Evidentemente, todos los pilotos que veremos tienen una historia y algunos quizás no sean desconocidos para los grandes aficionados al mundo del motor, aunque puede que sí lo fueran para aquellos que llevan menos tiempo mirando carreras o que simplemente no miran más allá de la Fórmula 1, lo cual es algo que sucede con demasiada frecuencia. En orden cronológico, repasaremos los casos de cinco pilotos no tan conocidos que tuvieron su momento a bordo de monoplazas de los mejores equipos de Fórmula 1.

Walt Hansgen

Walt Hansgen - Watkins Glen 1964

Walt Hansgen, estatounidense de 44 años. Casi parece imposible que le llegara la oportunidad de competir en la Fórmula 1 con un equipo oficial a esa edad. Su debut en la categoría reina se había producido tres años antes, en el circuito de Watkins Glen, pilotando un Cooper T53 Climax para el Gran Premio de Estados Unidos. En 1964 fue elegido por el Team Lotus para disputar el Gran Premio de Estados Unidos, de nuevo en el circuito de Watkins Glen.

Como compañero de equipo de Jim Clark y Mike Spence, Hansgen pilotaría un tercer Lotus 33 Climax con el que esperaba tener una buena carrera de casa. La sesión clasificatoria no hacía presagiar nada particularmente bueno, con el norteamericano en la zona trasera de la parrilla, mientras que sus dos compañeros de equipo en Lotus estaban mucho más adelante. La carrera fue otra historia. Muchos abandonos (incluyendo los dos coches oficiales) hicieron que terminaran tan solo seis pilotos.

Walt Hansgen sería uno de ellos. Mientras que Graham Hill ganaba con John Surtees en segunda posición, Hansgen terminaba en quinta plaza, por delante de Trevor Taylor y en la misma vuelta que Richie Ginther. Esta sería la última aparición en la Fórmula 1 de un piloto conocido por sus campeonatos SSCA por su participación en carreras americanas, incluyendo las 500 millas de Indianápolis en 1959. Seguiría compitiendo en Estados Unidos, hasta que perdió la vida en un accidente probando un Ford GT40 en Le Mans. Como anécdota, decir que fue quien introdujo a Mark Donohue al mundo de la competición.

Ricardo Zunino

Ricardo Zunino - Montreal 1979

La historia del piloto argentino Ricardo Zunino es una historia curiosa, original e inusual. Tanto como su falta de éxito en la máxima categoría del automovilismo deportivo. Cuando el gran circo de la Fórmula 1 llegó a Montreal para el Gran Premio de Canadá, pocos podían imaginarse que se iba a producir una retirada histórica. Niki Lauda se bajó de su coche a media sesión de entrenamientos libres, se dirigió a Bernie Ecclestone y le hizo saber que dejaba la Fórmula 1 con efecto inmediato. Bernie, sin pestañear, le pidió que al menos dejara su casco y mono.

Ricardo Zunino era un piloto de relativamente poca experiencia en coches de altas prestaciones que se encontraba en el paddock del circuito de Montreal, y Ecclestone, ni corto ni perezoso, le ofreció subirse al coche en las dos últimas carreras del año. Un contrato para la Fórmula 1 caído casi literalmente del cielo. Zunino salió a pista con el casco y el mono del austríaco, ya ex-piloto de Fórmula 1, y al principió causó confusión al ver que Niki Lauda, bicampeón del mundo de Fórmula 1, parecía haberse olvidado de cómo trazar bien.

Al final, el resultado no sería malo del todo, y es que a pesar de clasificarse en decimonovena posición en la sesión clasificatoria del sábado, en carrera terminaría séptimo. Claro que le ayudó bastante el elevado número de abandonos registrados durante el gran premio. Irónicamente, esa primera carrera le daría a Zunino el mejor resultado de su carrera deportiva en la Fórmula 1, junto a otro séptimo puesto que obtendría con Brabham en Argentina en 1980. Sería reemplazado por Héctor Rebaque a mediados de año y haría dos últimas carreras con Tyrrell en 1981.

Stephen South

Stephen South - Long Beach 1980

El caso de Stephen South muestra de la mejor forma la importancia de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado en la Fórmula 1, y por consiguiente, demuestra también lo mal que pueden ir las cosas cuando uno no está en un lugar en el momento adecuado. Una carrera con McLaren implica, casi siempre en sus 50 años de historia, un poco menos en la Fórmula 1, tener un coche que puede luchar por el podio. Exceptuando algunas temporadas particularmente malas, claro. La de 1980 es una de estas temporadas, de las únicas en las que el equipo no obtuvo ni un solo podio.

Por ello, la llegada de Stephen South al equipo McLaren en su último año antes de la entrada de Ron Dennis, es particularmente infortunada. El británico, campeón de la Fórmula 3 británica en 1977, llegó para cubrir la baja de Alain Prost, lesionado, y para disputar el Gran Premio de Estados Unidos Oeste. El McLaren de Prost había puntuado en las dos primeras carreras con el francés, debutante también. Long Beach era un circuito rápido, donde las manos contaban mucho, pero también un sitio difícil para habituarse a la Fórmula 1 para un debutante como lo era South. Tanto es así, que fue incapaz de clasificarse para la carrera.

El pobre rendimiento del McLaren M29 queda demostrado con la pésima vigesimoprimera posición en la parrilla de salida de John Watson, que a pesar de todo sorprendió a propios y extraños y le dio a McLaren uno de sus seis resultados en los puntos en 1980, y el mejor del año junto a otro cuarto puesto que conseguiría el propio Watson en Canadá. Tras esta decepción, Prost estaba de nuevo en forma para la siguiente carrera y South se quedó sin su segunda oportunidad. La situación sería más triste para él aún cuando ese mismo año sufrió un accidente que terminó con su carrera deportiva en Trois Rivieres, Canadá, donde disputaba una carrera de la Can Am.

Jean-Louis Schlesser

Jean-Louis Schlesser - Monza 1988

Jean-Louis Schlesser seguramente sea el piloto más conocido de los que tenemos hoy por aquí y casi no necesita presentación. Campeón del mundial de resistencia y piloto de este tipo de carreras en los años 80, además de disputar también en esa época el BTCC y ser uno de los que "enseñó a pilotar" a Michael Schumacher durante su época en Mercedes, compartiendo equipo en 1991. Más tarde competiría también en el Rally Dakar, que ganaría dos veces a los mandos de un buggy con su propio nombre. Pero en 1988 disputó el Gran Premio de Italia de Fórmula 1 en lugar de Martin Brundle, quien a su vez estaba en Williams para substituir a Nigel Mansell, que estaba lesionado.

El británico tenía un compromiso que le impedía estar en Monza, así que Williams recurrió al francés, que acabó siendo uno de los protagonistas del fin de semana. A diferencia de su primer intento con un RAM en el Gran Premio de Francia de 1983, esta vez si que logró clasificarse para la carrera. Desde la vigesimosegunda posición de la parrilla de salida (Riccardo Patrese con el otro coche era décimo), tuvo una carrera sin grandezas hasta la undécma posición final. ¿Por qué razón, entonces, fue protagonista el francés? Por el histórico toque con Ayrton Senna mientras este iba a doblarle, por un malentendido que le costó al brasileño la única carrera que McLaren no ganó esa temporada.

Jean-Louis Schlesser, sobrino de Jo Schlesser, piloto de Honda en la Fórmula 1 que murió el día de su debut en el Gran Premio de Francia de 1968 (y causa directa de que los modelos Ligier usaran las iniciales "JS"), había evitado un dominio que habría sido único e histórico. Aunque fuera sin quererlo. Claro que para los tifossi, huérfanos de padre tras la muerte de Enzo Ferrari, esa victoria fue como un bálsamo. Algo mágico y especial; un doblete en casa que nadie habría esperado. Casi parecía que el "Vecchio" estuviera tirando de los hilos para que eso ocurriera. Al final, nunca volvió el francés a la Fórmula 1 tras la mala experiencia.

Nicola Larini

Nicola Larini - Imola 1994

Nicola Larini fue un piloto de Fórmula 1 que, de hecho, debería ser mínimamente conocido al menos por el número de carreras disputadas. Mientras que todos los de esta lista se quedan en 11 carreras disputadas (Zunino), 2 (Hansgen), 1 (Schlesser) o ninguna (South), el italiano tiene 50 carreras empezadas, con 75 inscripciones. Ello se debe a que sus primeros años los pasó a bordo de coches muy poco competitivos como Coloni u Osella en 1987 y 1988-1989 respectivamente. En 1990 tuvo un breve descanso con Ligier (aunque sin puntos) antes de embarcarse en el proyecto Lambo, que de nuevo volvió a hacerle sudar para clasificarse. En 1992 llegaría el movimiento clave en su carrera deportiva, fichando por Ferrari.

Su trabajo era el de desarrollar la suspensión activa del F92, con el que compitió en las dos últimas carreras del año. Salió desde muy atrás en la parrilla de salida por problemas técnicos y no pudo marcar ningún punto a pesar de dar una buena impresión. Gerhard Berger llegaba para reforzar el equipo de cara a 1993, así que Larini podía darse por satisfecho al pasar a ser el piloto de pruebas oficial de la escuadra. De ser fichado para trabajar en las suspensiones activas, ahora tenía una tarea fija. Se mantuvo siempre en forma coronándose en varios campeonatos de turismos, como el italiano en 1992 o el mismísimo DTM en su edad de oro, con Alfa Romeo, en 1993. No fue hasta 1994, cuando tendría su mejor oportunidad.

Con un Ferrari capaz de hacer buenos resultados, reemplazó a un lesionado Jean Alesi en un par de carreras. En la primera de ellas, el Gran Premio del Pacífico disputado en el circuito de Aida (actualmente conocido con el nombre de circuito de Okayama), se clasificó en séptima posición pero resultó eliminado en la primera curva junto a Ayrton Senna por culpa de un fogoso Mika Häkkinen. En San Marino, todo lo ocurrido durante el trágico fin de semana oscureció un fantástico resultado. Corriendo en Italia (no hay que olvidar que Imola no está en San Marino; está en Italia), en casa de la Ferrari y suya propia, terminó en segunda posición, demostrando su talento. Alesi volvería para Mónaco y Larini estaba otra vez de vuelta al trabajo de probador.

Seguiría como piloto de pruebas en Ferrari hasta 1997, año en el que combinó ese trabajo con el de piloto titular de Sauber. El equipo suizo utilizaba motores italianos bajo el nombre de Petronas, y de hecho marcó un valioso punto en la primera carrera del año. Parecía que esto hacia presagiar un buen año, pero tras cinco carreras el italiano se marchó del equipo tras una serie de desavenencias con Peter Sauber. Su coche lo pilotaron Norberto Fontana y Gianni Morbidelli, pero ninguno de los dos consiguió marcar ningún punto. De sus siete puntos en total, seis de ellos corresponden a un podio que levantó la moral, hasta cierto punto, a un equipo que necesitaba resultados aunque fuera en un fin de semana tan trágico como el de San Marino 94.

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