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Hoy con Hamilton ganamos todos

Hoy con Hamilton ganamos todos
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Antes de ponerse el semáforo en verde hoy en Shanghai, reconozco que me sentía muy pesimista. No sólo porque a Fernando Alonso se le hubiera puesto el campeonato muy cuesta arriba, sino porque este deporte ya me está pareciendo una verdadera pena, y prácticamente una función de circo carrera a carrera.

Sin embargo, a medida que avanzó la carrera, ha tenido que ser Hamilton el que nos ha devuelto la ilusión por este deporte. Salida impecable después de conseguir una pole espectacular, primeras vueltas demoledoras y un primer repostaje perfecto que hizo que conservase la primera posición con holgura. En su condición de rookie, una victoria en China sentenciaría (muy probablemente) el campeonato y llegaría a Brasil en loor de multitudes.

Sin embargo, la condición de rookie con un 98% de posibilidades de proclamarse campeón, con un apoyo oculto que todos conocemos para que así sea, supone una gran presión, y si a eso le sumamos la ingente cantidad de ambición que cualquier chaval que corra en F1 tiene, puedes cometer un error. Todos ganamos gracias a Lewis Hamilton. Las televisiones tienen un caramelo muy jugoso para Brasil, habrá despliegues enormes de medios para cubrir la carrera que pondrá fin a la temporada, las audiencias en los medios serán elevadísimas, el interés de las publicaciones de motor se verá revalorizado gracias a que este campeonato no se termina aqui, y quizás toda la suciedad burocrática de la FIA en estos últimos meses se verá algo oculta (aunque nosotros nos empeñaremos en recordar toda la pena que han dado).

Las operadoras de telefonía se verán beneficiadas porque hoy, domingo, todo el mundo hablará de cómo Hamilton se quedó enganchado en una puzzolana y perdió la oportunidad de sentenciar el campeonato, dejando intactas y mejoradas las opciones de Fernando Alonso y Kimi Raikkonen. Hamilton también gana porque gana en humanidad, él también se equivoca. Su padre, Anthony, gana porque cualquier noticia relevante respecto a su hijo se traduce en libras esterlinas, y unos pocos ganamos mucho porque volvemos a confiar en nuestro deporte favorito desde que desechamos el biberón por la comida sólida.

Si esto fuera una película, estaría rodada por un gran maestro del cine. Lo que hay que reconocer es la habilidad del piloto con el número 2 en McLaren para acertar un aterrizaje perfecto en la puzzolana más pequeña y más ridícula de todo el circuito, sin rozar nada, y dejando el coche perfectamente alineado con la fila de neumáticos.

Ahora, hasta Brasil , todos con la FÓRMULA UNO.

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