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Homenaje a 12 años en el WRC de Sébastien Loeb. L'enfant terrible

Homenaje a 12 años en el WRC de Sébastien Loeb. L'enfant terrible
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No es la primera vez que le dedico un post o un video (sí, el video tributo que tanto reclamabais algunos está dentro del post) a Sébastien Loeb. El motivo esta vez es celebrar los 12 años del alsaciano en el mundial de Rallyes. Aunque también habría que aclarar que esto no es del todo así, porque la primera vez que le pudimos ver en el campeonato fue en 1999 a los mandos de un Citroën Saxo en el Rally de Catalunya.

Sin embargo no fue hasta el año 2000 cuando Loeb debutaba en el Mundial a los mandos de un World Rally Car. Posiblemente la única vez que se ha visto al ocho veces campeón del mundo en un coche que no llevara los dos chevrones estampados en el morro. En aquella ocasión la FFSA, Federación Francesa, quiso promocionar a su nueva joven estrella sentándole en un Toyota Corolla WRC privado.

Un noveno y un decimo puesto (cuando todavía no puntuaban los ocho o los diez primeros como en la actualidad) le abrió las puertas de par en par al Mundial Junior con un Saxo S1600 que ya tenia tomado muy por la mano. Como resultado Sébastien Loeb se llevó cinco de las seis pruebas que componían el calendario de la “segunda división” del Mundial de Rallyes.

Pero sin duda lo que más llamo la atención aquel año 2001 fue su gran actuación en un Rally de la dificultad del San Remo con el recién estrenado Citroën Xsara WRC 4T. En su tercera prueba a los mandos de un coche de primera línea conseguía plantar cara a todo un especialista sobre asfalto como es Giles Panizzi, llevándose incluso sus cuatro primeros scratch en el campeonato. En aquella ocasión tan sólo pudo ser segundo tras su compatriota, a sólo 11,4 segundos y con un Xsara que ya comenzaba a mostrar su superioridad sobre dicha superficie a pesar del abandono de Philipe Bugalski y Jesús Puras.

Este gran resultado sumado al título Junior subió su estatus, permitiéndole formar parte del equipo oficial en una temporada 2002 que iba a servir a Citroën para ir cogiendo ritmo de cara a un asalto al título en 2003. La sorpresa nos la llevábamos en la primera prueba, el Rally de Montecarlo, dónde Loeb volaba bajo y tan sólo un error de sus mecánicos que no cumplieron con la reglamentación de los neumáticos le dejaba sin su primera victoria sobre el asfalto monegasco y primera en el World Rally Championship. Había nacido una estrella. Unos meses más tarde conseguía la primera de sus ocho victorias en Alemania, que tenía el honor de hacer coincidir su debut en el calendario del WRC con la primera victoria de este mago del volante.

A partir de ahí, y saltándonos el 2003 en el que terminó subcampeón, Loeb ha sumado ocho títulos mundiales, 69 victorias y 105 podios en tan sólo 154 rallyes. En estadísticas esto se traduce en un 44,8% de triunfos en 12 años del Mundial de Rallyes. Pero lo que sin duda le hace imbatible es su poca tendencia a cometer errores. Tan sólo se ha quedado sin cruzar la meta en 18 ocasiones (datos también ayudados por la reglamentación del Super-Rally o Rally2) y algunos de estos abandonos han sido provocados por problemas mecánicos, como en el Rally de Alsacia de 2011. Muy llamativo también son los 827 scratch conseguidos en el WRC, algo que da muestra de su gran rapidez.

A su record de mayor número de títulos mundiales consecutivos (atrás quedan los cuatro de Makinen y Kankkunen), número de victorias (ya muy lejos queda la segunda posición de Sainz con 26 triunfos), puntos y podios, tenemos que añadir que Loeb ha batido a otros grandes de la historia de los rallyes. En concreto se convirtió en el primer piloto capaz de conseguir seis victorias consecutivas en una temporada, por delante de las cinco de Salonen e incluso dejó a la altura del betún el anterior record de su compatriota Didier Auriol con seis victorias en una temporada, logrando en 2008 nada más y nada menos que 11 triunfos de 15 posibles.

Además de batir el anterior record de Hannu Mikkola de mayor margen de puntos a final de la temporada 2005, tiene el honor de ostentar otras curiosas plusmarcas como la de ser el único piloto capaz de llevarse todos los scratch de un rally (Tour de Corse de 2005) o incluso ser el primer no nórdico capaz de ganar en dos ocasiones el Rally de Finlandia y en una el de Suecia. Precisamente del título de 2005 es del que peores recuerdos guarda el galo tras el accidente en el que perdía la vida Michael Park. En aquel RAC y tras la retirada de Peugeot por el fallecimiento del copiloto de Markko Martin, Loeb tuvo un gran gesto al penalizar voluntariamente para no conseguir la victoria en aquel clima de tristeza que impregnó el WRC.

Fuera del Mundial de Rallyes (y aunque no venga a propósito de este pequeño tributo) Loeb también ha estado siempre muy activo. Constantes han sido sus visitas a los circuitos, tanto en GT’s, resistencia como Fórmula 1. Sébastien ha conseguido grandes resultados en Le Mans (en una ocasión firmó la segunda posición entre los prototipos diesel) e incluso ha llegado a estar tentado en varias ocasiones por el Gran Circo y en concreto por Red Bull (2009) y el proyecto fallido de USF1 (2010).

Muchas líneas se han escrito sobre la superioridad del genuino Seb. Algunos alaban su inteligencia y frialdad a la hora de dominar las pruebas, pero otros siempre han criticado la falta de rivales que ha tenido en frente. Lo que no tiene discusión es que los records conseguidos por él serán prácticamente intocables para generaciones venideras en un WRC que tendrá muy difícil volver a ver un dominio similar. Un Sébastien Loeb que se ha ganado el derecho de entrar en el Olimpo con otros grandes como Kankkunen, Sainz, McRae o Röhrl.

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