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Gran Premio de Japón 2002: éxitos esperados, éxitos inesperados

Gran Premio de Japón 2002: éxitos esperados, éxitos inesperados
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Cuando la Fórmula 1 llegó a Japón en 2002, había ciertas cosas que ya se esperaban. Ferrari había ganado 14 de las 16 carreras anteriores y solo en Mónaco se había ganado a la marca italiana por méritos propios en lugar de hacerlo por problemas de los rojos (como el alerón roto de Michael Schumacher en Sepang). Esperar una victoria de Ferrari en Suzuka era lo lógico, y tras ocho dobletes (cuatro seguidos), era altamente probable que fueran los dos coches, los que estuvieran en las dos primeras posiciones.

El dominio de la marca era, por lo tanto, indiscutible. Pero de la misma forma que había cosas esperables, también las hubo que no lo eran tanto. El otro protagonista sería Takuma Sato con su Jordan con motor Honda. Un piloto japonés compitiendo en casa por primera vez desde Ukyo Katayama en 1997. Desde luego, la noticia era importante para el automovilismo japonés, que quería volver a subirse a la cresta de la ola. Además, este piloto japonés competía con un motor Honda, dando más valor aún al asunto.

Precisamente Takuma Sato daba la primera sorpresa con un excelente séptimo puesto en la sesión clasificatoria tras una vuelta "banzai" al más puro estilo del as nipón, que poco a poco iría adoptando este estilo salvaje tan característico suyo. Por delante, pole position de Schumacher con Rubens Barrichello a su lado. Luego llegaban los dos McLaren y detrás, los dos Williams. Puesto que Giancarlo Fisichella con el Jordan había sido octavo, esto dejaba a los coches amarillos como la cuarta fuerza; algo que no habían conseguido en todo el año.

Salida GP Japón 2002

Esto se debía en parte a un motor nuevo que trajo Honda el fin de semana. El "Suzuka Special"; una versión más potente (y frágil) del RA002E usado durante toda la temporada. Inicialmente, la versión RA002 "Suzuka Special" era solo para la sesión clasificatoria y funcionó bien con tres Honda entre los diez primeros. Pero Takuma Sato decidió montar una unidad fresca de este motor para carrera. Era un día especial y había que hacer algo especial. En la otra cara de la moneda, uno de los Toyota, en su primer año, no saldría a carrera tras un espeluznante accidente protagonizado por Allan McNish.

La carrera por delante tuvo poca historia, con Schumacher liderando la totalidad del gran premio y Rubens Barrichello en segunda posición durante prácticamente todas las vueltas. Aunque nadie pudo estar cerca de los hombres de Ferrari, los problemas técnicos de David Coulthard fueron una decepción para uno de los pocos coches que podía rodar relativamente cerca. Ralf Schumacher acabaría por romper el motor también, con lo que un jovencísimo Kimi Räikkönen en su segunda temporada era el hombre que completó el podio, por detrás de Schumacher y Barrichello y por delante de Juan Pablo Montoya.

Con todo esto, Takuma Sato es otro de los hombres que atrae todas las miradas durante la carrera. Es cierto que se había beneficiado de los abandonos de dos coches de la zona alta como eran el McLaren de Coulthard y el Williams de Ralf Schumacher pero el japonés había realizado una carrera impecable con un motor que estaba preparado para durar doce vueltas (y solo cuatro de ellas a tope). Se la había jugado con un motor "de cristal" que podría haberse roto. Pero no lo hizo y la potencia extra llevó a un Sato en éxtasis hacia una alegría inesperada.

Takuma Sato Jordan Japón 2002

Así, Takuma Sato llegaba a la línea de meta en quinta posición, a todo un mundo del cuarto puesto de Montoya pero como el mejor de "los demás" (solo hay que ver la clasificación de constructores para ver que además de Ferrari, McLaren y Williams estaban en otro mundo). Takuma Sato hacía explotar de alegría a los aficionados japoneses, los 155.000 seguidores que celebraban esos dos puntos como si fueran una victoria. Los gestos del pequeño Sato mostraban también lo importante de esa gesta.

No solo eran esos sus primeros dos puntos; también eran los dos puntos que rompían el empate que había con BAR Honda a siete. Puesto que BAR tenía un cuarto puesto como mejor resultado, Jordan terminaba por detrás en este empate pero los dos puntos de Sato hacían que Jordan superara tanto a BAR como a Jaguar, con ocho puntos totales. Esto no salvaría a Jordan de perder los motores Honda pero sí que salvó la carrera deportiva de Takuma Sato, en cierta forma, y le dio la primera gran actuación en su irregular pero apasionante época en la Fórmula 1.

Este resultado sellaba para la Fórmula 1 un récord bastante curioso, y es que los 221 puntos de Ferrari eran exactamente iguales a los puntos obtenidos por todos los demás constructores. Récord único en la historia de la Fórmula 1. Finalmente, este gran premio nos sirvió para despedir a Eddie Irvine y a Mika Salo, con Jaguar y Toyota respectivamente. También Alex Yoong disputó aquí la que fue su última carrera de Fórmula 1, con Minardi.

Podio GP Japón 2002
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