La Fórmula 1 decidió que una IA gestionase cómo funcionaban sus motores. Ahora los pilotos lamentan que son rehenes de un algoritmo

Baterías que se agotan en media recta, motores que corren menos y algoritmos que aprenden antes que otros idénticos: cómo la IA está saboteando la Fórmula 1

Russell Belgica F1 2026
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Roberto Montijo

La Fórmula 1 siempre es pionera en todo y no podía ser menos en la implementación de la inteligencia artificial. En el nuevo reglamento técnico, la IA no solo está siendo una herramienta de apoyo, sino que directamente tiene responsabilidades técnicas dentro de un equipo. Una de ellas, gestionar el despliegue de la energía de la batería. Está siendo un fiasco.

El pasado fin de semana en Spa uno de los candidatos al título, George Russell, tuvo que retirarse por un fallo de la IA que gestiona su batería. No es la primera vez que ocurre en lo que llevamos de temporada, y la conclusión de los pilotos es general: son rehenes de un algoritmo que está empezando a conducir, y a equivocarse, por ellos.

Un error de la IA dejó fuera de carrera a Russell en Spa

La temporada 2026 tiene una palabra como gran protagonista de la Fórmula 1: batería. El uso de energía se está erigiendo como la clave de las carreras, pero hay un factor que no todos conocen: quien decide cuándo se despliega esa energía no es el piloto, sino una inteligencia artificial que mapea el circuito para usar la batería de la manera más eficiente posible.

Una medida que no solo va contra el reglamento técnico, que dice claramente que "el piloto debe conducir por sí mismo el monoplaza", sino que está haciendo las carreras notablemente peores. La IA aprende durante el fin de semana, y por eso en carrera, especialmente en las últimas vueltas, ya todos los coches despliegan la energía prácticamente en los mismos puntos y adelantar se torna imposible.

Pero no es el único problema que está dando el sistema. Hay una cosa todavía peor que el hecho de que todas las IA de todos los equipos hagan lo mismo: que una IA se equivoque. Es lo que le pasó a Russell en Spa, y le ha costado casi todas las opciones de ser campeón del mundo que aún le quedaban. Los pilotos denuncian que son rehenes de un algoritmo.

Russell Spa F1 2026

Después de la salida, la batería de Russell se descargó por completo en apenas unos metros, lo que dejó al Mercedes vendido en la inmensa recta de Kemmel, en la que muchos coches le pasaron. Al final, la acción terminó en un toque con Lewis Hamilton y el abandono de la carrera de Russell, que gritó tanto por la radio que la FOM la censuró.

Según Russell, el sistema de autoaprendizaje de su IA funciona peor que el de su compañero de equipo, Kimi Antonelli, y eso le está haciendo perder sistemáticamente entre dos y tres décimas en las rectas sin que él pueda hacer nada para solucionarlo. No es el único al que le pasa. Oscar Piastri está en una situación parecida en McLaren.

"La clasificación la deciden los ordenadores", se lamentaba Piastri en Spa. La lista de pilotos amargados por la nueva Fórmula 1 ya casi no tiene faltas, y a los aficionados parece que tampoco le convence demasiado esa apuesta por la electricidad y por tecnologías que alejan a la Fórmula 1 de lo que se supone que es: un deporte competitivo.

Imágenes | Fórmula 1

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