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Historia de Toyota (3): el paso por la competición

Historia de Toyota (3): el paso por la competición
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Tras ver cómo se fundó Toyota y cuál fue su proceso de expansión por todo el mundo, hoy vamos a centrarnos en uno de los aspectos más característicos de la marca nipona: su participación en el mundo de la competición.

Entramos de lleno en un terreno apasionante siempre, donde las máquinas se ponen a prueba en los terrenos más complicados y donde Toyota siempre ha tenido presencia importante. La competición es sinónimo de desarrollo y evolución, y por tanto vamos a dedicar un buen rato a repasar su presencia en competiciones de todo tipo, recordando los mayores éxitos y también lo aprendido en ese apasionante mundo.

Toyota en los rallyes

Toyota entra en los rallyes cuando Ove Andersson y los directivos de la marca deciden que el sueco participe en el Rally RAC en Inglaterra. Corría el año 1972 quedando 9º clasificado y por delante de otros fabricantes japoneses. Las idas y venidas del coche desde Japón hasta Europa eran contraproducentes, así que el propio Andersson crea una división europea (con el apoyo de Toyota, claro) para crear Andersson Motorsport. En 1973, la división de motorsport basada en Suecia y posteriormente trasladada a Bruselas, trabajaba con unidades de Celica y Corolla.

Tres años más tarde nace el Toyota Team Europe, un nombre que asociaríamos años más tarde a nuestro más grande piloto de rallyes, Carlos Sainz. Ese mismo año, 1975, tiene lugar la primera victoria en un rally para el TTE. Sería nada menos que en el durísimo Rally de los 1000 Lagos, en Finlandia, y lo conseguiría Hannu Mikkola a los mandos del Toyota Corolla 1600 (el resto de competidores tenían motores de dos litros).

El final de la década de 1970 y gran parte de la de 1980 supuso un constante paso adelante para el equipo. Desde las victorias en el rally Safari africano con el Celica turbo hasta finales de 1987, cuando se presentó el Toyota Celica GT-Four, de cuatro ruedas motrices, pasaron muchas cosas. Pero lo mejor todavía tenía que llegar. Los fichajes de Juha Kankkunen y Kenneth Eriksson suponían un mayor desarrollo para el GT-Four, y en 1990 un prometedor piloto español de rallyes alcanzaba la meta máxima de proclamarse campeón del mundo de rallyes, logrando varios hitos, entre otros vencer en el rally 1000 Lagos, una prueba reservada para pilotos escandinavos hasta entonces.

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En 1991 tanto Sainz como Toyota serían subcampeones mundiales, con cinco victorias para el español y seis para el equipo, y 1992 volvería a ser el año señalado para revalidar el título de pilotos para Sainz, segundo entorchado a bordo de la máquina más competitiva. A partir de entonces Toyota no ha dejado de cosechar éxitos en los rallyes, salvando la temporada 1996 cuando fue apartada de la competición por la incorporación de una pieza que no entraba en el reglamento. De todas formas Toyota dio soporte a grandes equipos durante ese tiempo, y en 1998 y 1999 volvió por sus fueros conquistando el tercer entorchado mundial de constructores en el famoso campeonato que Carlos Sainz perdió en el último kilómetro.

Toyota en la Resistencia

Ya lo comentamos cuando revisamos el famoso Toyota GT-One, el prototipo nacido expresamente para competir en las 24 Horas de Le Mans. Toyota pensaba en conseguir lo máximo en esta disciplina, como no puede ser de otra manera, y su apuesta fue ganadora, efectivamente, pero el destino quiso que problemas ajenos le privasen de una victoria que hubiese sido histórica.

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Reviviendo un poco los éxitos en el Mundial de Rallyes, donde con un coche inferior plantaba cara a los grandes (lo comentamos más arriba con la victoria del Corolla 1600 de Hannu Mikkola en el 1000 Lagos), el Toyota GT-One plantaba seria competencia a los grandes de las clases punteras de Le Mans. Era una maravilla técnica en el momento, y solo los problemas de neumáticos de 1999 impidieron que se convirtiese en vencedor de las 24 Horas. Para el año 2000, el esfuerzo iba a ir íntegramente a la Fórmula 1.

Toyota en la Fórmula 1

El proyecto Toyota F1 es apasionante. En enero de 1999 se anunció la entrada inminente en el campeonato, y todos los recursos se centraron en esta meta, dejando de participar oficialmente en el Mundial de Rallyes y, como dijimos, en la resistencia. Durante 2000 se anunció la inscripción para el mundial de F1 del 2002, y 2001 fue un año de desarrollo intenso y pruebas en 11 circuitos del Mundial.

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Toyota lo desarrolló todo, en lugar de depender de terceros para piezas, chasis o aerodinámica. La Fórmula 1 no es terreno fácil, pero gracias al desarrollo y a la telemetría recabada en las pruebas de 2001, Toyota puntuó en la carrera del debut, consiguiendo un punto más a lo largo de la temporada. En aquélla época puntuaban tan solo los seis primeros clasificados.

En 2003 la cosa mejoró sensiblemente, con pilotos como Cristiano Da Mata y Olivier Panis, consiguiendo un total de 16 puntos y el liderato provisional en el Gran Premio de Inglaterra, gracias a la estrategia de pitstops.

Sin duda la mejor época de Toyota en F1 se centra en los años 2005 y 2006, especialmente 2005 cuando consiguió puntuar en casi todas las carreras y eran monoplazas habituales en el podium. Ser campeón del mundo de constructores es una meta impresionante, pero conseguir un coche capaz de puntuar regularmente es sin duda excepcional.

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Con 88 puntos en el campeonato de constructores nos dirigimos a 2006, y de ahí en adelante el camino fue duro, pero Toyota se mantuvo como una escudería luchadora, con innovaciones como el doble difusor que se introdujo en 2009, que solo tenían tres equipos. Esta capacidad de innovación dice mucho de la capacidad de desarrollo de la escudería, pero teniendo presente que en Fórmula 1 se está para ganar, la decisión de retirarse a finales de la temporada fue prudente.

Ahora Toyota está enfrascada en su retorno a la resistencia, con un proyecto para 2012 que pinta interesante. Es un gran paso y todos esperamos ver el nuevo prototipo, dada la experiencia anterior en la especialidad y la experiencia acumulada en Fórmula 1, que puede ser determinante. No hay que olvidar que la competición es un laboratorio en sí misma, algo que saben todas las marcas.

En Espacio Toyota

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