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La carga rápida es menos perjudicial de lo que se pensaba (según un estudio)

La carga rápida es menos perjudicial de lo que se pensaba (según un estudio)
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Siempre que se ha hablado de cargas rápidas de las baterías se ha hecho con cantidad de advertencias sobre si se podía reducir su vida útil, sobre si se podía ver afectada su autonomía, etc. Ahora un estudio realizado por Matt Shirk, del Laboratorio Nacional de Idaho en Estados Unidos, ha demostrado que las cargas rápidas no son tan malas como se piensa.

Para llegar a esta conclusión durante la realización de este trabajo de investigación se han utilizado cuatro Nissan LEAF exactamente iguales del modelo del año 2012. Dos de ellos han sido recargados siempre con cargas lentas y los otros dos siempre con cargas rápidas. Los cuatro coches han sido conducidos por cuatro conductores que se han ido alternando en la conducción de los vehículos durante toda la prueba. Los Nissan LEAF se descargaban por completo, hasta que el indicador marcaba menos de 5 km de autonomía, antes de volver a ser cargados de nuevo.

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A los vehículos se les sometió a pruebas de medida de la capacidad de su batería a los 10.000, 20.000, 30.000 y 40.000 millas (16.000, 32.000, 48.000 y 64.000 km respectivamente). Todas las pruebas fueron realizadas en Phoenix, Arizona, uno de los estados en los que más calor hace en verano, cosa nada favorable para el rendimiento y vida útil de la batería, ajustando el climatizador de los vehículos en 22 grados centígrados.

Con respecto a los tipos de recarga, la carga lenta se efectuó con una tensión de 220V y 3,3kW lo cual llevaba un tiempo aproximado de unas cinco horas. La carga rápida se efectuaba con un cargador que suministraba una tensión en continua de 440V y 50kW, suficiente para en 30 minutos llevar la batería hasta el 80% de su capacidad. Las reacciones que pudieran haber ocurrido en el interior de las baterías, como consecuencia de un tipo de recarga u otro, deberían de degradarlas de distinta forma y por lo tanto afectar a su rendimiento, y eso es lo que intentó probar Matt Shirk.

Los resultados que se obtuvieron demostraron que la degradación de la capacidad de la batería era similar en los cuatro coches a las 10.000 millas, 16.093 km,, en torno a un 6%. A las 30.000 millas, 48.280 km, la degradación de las baterías de los coches cargados de forma lenta era del 14% mientras que las de los otros dos coches, cargados de forma rápida era un 3% más alta, del 17%.

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Al final de la prueba, es decir a las 40.000 millas, algo más de 64.370 km, el promedio de la degradación de las baterías de los dos primeros coches era de un 22% y la de los otros dos, recargadas de forma rápida, era de un 25%, apenas un 3% más. Es decir, la degradación de una batería no depende de la naturaleza de la recarga, al menos de una manera exagerada como se pensaba hasta ahora.

En su trabajo completo Matt Shirk ha detallado los kilómetros que se podían hacer con cada carga en cada uno de los vehículos y al final la conclusión a la que se llega es que las baterías se degradan más por el hecho de descargarlas casi por completo antes de cada carga que por el método de carga que se emplee.

Otro de los factores que también influyen de manera negativa sobre el rendimiento de las baterías es la temperatura ambiental y el hecho de haberse realizado las pruebas en Arizona ha contribuido mucho a una más grande degradación de lo que otro tipo de estudios han confirmado: tan solo un 10% de degradación de la batería tras 1.500 ciclos de carga-descarga.

Vía | AVT En Motorpasión Futuro | Las altas temperaturas son el peor enemigo de las baterías de iones de litio

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