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Coches en Japón

Como vimos en la primera parte, el mercado japonés es muy especial, y nadie mejor que sus fabricantes locales lo entiende. Hoy os contaré el porqué de soluciones muy a la japonesa, como los kei car y la explosión reciente de los coches híbridos. También resolveré otro interrogante, ¿por qué apenas hay coches viejos?

Los problemas de congestión ya existían a mediados de los 70, muy poco espacio y mucho coche, y se tuvo que racionalizar de forma extrema. No sufren la masificación de China, que ha crecido sin control. No recomiendo alquilar un coche allí, mucho mejor el transporte público. Seguro, rápido y puntual.

Hablando de aparcamiento, es otra variable que condiciona el tamaño de los coches, además de los impuestos. Se ven más coches pequeños que turismos “normales”, lo que allí llaman kei car. Son aberraciones cuadradas con ruedas creadas a golpe de legislación, máximo espacio interior en el mínimo exterior.

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El fenómeno de los coches pequeños

Kei car es una abreviatura de keijidōsha, automóvil ligero. Son una solución muy especializada para el mercado japonés, que no resulta rentable de cara a la exportación. Equivalen a los coches del segmento A en Europa. Se distinguen por sus matrículas amarillas.

Cuadradotes, ruedas de bicicleta, motores de tres cilindros (obviamente de gasolina) de 660 cc, hasta 64 CV y con diseños muy similares entre fabricantes. De hecho padecen un poco de endogamia, ya que hay varios remarcados entre distintos fabricantes, ahorrándose así costes de desarrollo.

Según el último cambio normativo, de octubre de 1998, pueden medir hasta 3,4 metros de largo y 1,48 metros de ancho. La altura, en cambio, puede llegar a los dos metros, de ahí esa apariencia de cubos con ruedas. El modelo más exitoso de los últimos años ha sido el Suzuki Wagon R.

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También veremos mucha furgoneta compacta, que no suelen superar el millón de yenes (~0,80 euros cada 100 yenes). Esos modelos serían prácticamente imposibles de vender en un país como el nuestro, ni entrarían a la vista. La gente los adora porque ahorran mucho dinero a lo largo de su vida útil, además de por su nivel práctico.

En Japón hay impuesto de circulación, de peso, de matriculación y por tamaño. La diferencia de un kei car a un turismo normal se nota en el bolsillo muy rápido. Los japoneses no son muy dados a hacer largas distancias en coche teniendo bajos límites de velocidad y trenes bala (Shinkansen) hasta 300 km/h, avión aparte.

Los coches pequeños han ido recibiendo varias mejoras que la legislación permitía, como sobrealimentación para darles mayor par, cajas automáticas (sobre todo CVT), tracción total, aire acondicionado, etc. Hasta han llegado a tener modelos ejem deportivos.

Coches en Japón

¿Recordáis los peores coches del Gran Turismo? Suzuki Capuccino, Daihatsu Copen (en imagen)… Son kei car. También me resulta gracioso el caso del Pajero Mini, un Montero chiquitín. Tienen una “copia” del Mini clásico, Daihatsu Move, bastante resultona.

Da igual que estemos en el corazón de Tokio que en un pueblo bastante lejano en mitad del campo. Los kei car arrasan, lo que más se vende. El gusto japonés por los coches cuadradotes nos lleva a la impresionante presencia de Nissan Cube por aquellos lares, ¡es alucinante!

Aunque ese modelo no se haya comido un donut en Europa y haya sido un fracaso comercial, en Japón son muy frecuentes, especialmente los de tercera generación. También vemos modelos de la competencia de corte similar, y eso que no son ya de la categoría compacta kei car.

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Más de uno se preguntará si realmente existen el Nissan Moco y el Mazda Laputa. Pues sí, pero allí no son nombres graciosos. Otro detalle curioso es que ningún nombre comercial de coche ni sus insignias están en kanji ni escrituras asiáticas. Todos tienen letras del alfabeto occidental que conocemos.

Uno de los motivos de la altísima depreciación de los coches es la inspección técnica, conocida como Shaken. Es muy meticulosa y bastante cara, y en España nos quejamos de pagar la ITV… Se aseguran de que los coches vayan bien mantenidos, pero disparan los costes de propiedad. Sabgtr ayer nos contó más en comentarios.

Una inspección típica puede costar entre 100.000 y 200.000 yenes, y eso si el coche no presenta ningún defecto. Al menos el estacazo con espada samurái incluye dos años de seguro obligatorio. Estos altos costes hacen que pasados los 10 años muchos acaben reciclándose o vendiéndose a otros países como chatarra, pero en buen estado.

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Los coches híbridos

Una tendencia que va con fuerte empuje es la de los híbridos. Los que tienen propulsión eléctrica total (híbridos puros) no solamente están exentos de impuesto de matriculación, muchos han sido subvencionados. De hecho, los híbridos empezaron a venderse con éxito en Japón en 1997.

Los híbridos son frecuentísimos, no así los eléctricos, creo que solo he visto un Prius Plug-in y un Leaf. Principalmente son Toyota y Honda, y la variedad de modelos es muy elevada. De hecho, solo esas dos marcas tienen un catálogo que cuesta bastante memorizar. Los híbridos se han convertido en superventas.

Los compradores japoneses se han convencido de sus ventajas, los inconvenientes no parecen achantarles, y es gente muy abierta a lo último en tendencias y el último grito tecnológico. Si a eso le sumamos el Made in Japan, receta de éxito segura. La casi inexistente competencia de los motores Diesel también tiene mucho que ver.

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Desde el año 2009 las ventas de estos coches se dispararon con la llegada del Toyota Prius de tercera generación, que se ve muchísimo, y el Honda Insight. Se fueron democratizando más con la llegada del Fit Hybrid (Jazz Hybrid) o el Aqua (Prius c). La demanda superó las expectativas de estos fabricantes.

Por ello si vamos paseando por zonas urbanas veremos fácilmente algún híbrido, otra cosa es que lo oigamos. Las calles no son muy bulliciosas en cuanto a coches, se nota la ausencia de petroleros, la contaminación acústica no preocupa mucho por aquellos lares. Nada que ver con el Paseo de la Castellana de Madrid.

La gente suele realizar una conducción muy tranquila, respetuosa con los demás y sobre todo organizada. Prácticamente conducen como con un policía sentado de pasajero. Se me ha hecho raro estar tanto tiempo sin ver pirulas, “ataques” entre conductores o siquiera que alguien levante la voz a otro.

Coches en Japón

Evidentemente si vamos a una zona muy concurrida como Shibuya, Shinjuku, Tokio centro… bullicio vamos a ver a lo bestia, o cerca de los trenes JR en superficie, y los híbridos se vuelven inaudibles, como la mayoría de los turismos. Los conductores son muy respetuosos con los semáforos, y comprensivos con los peatones que apuran el recién pasado a rojo.

También puedo decir que he visto a más de un camión pequeño (como Mitsubishi Fuso o Toyota Dina) ir algo más espabilados por ser vehículos de trabajo, pero eso de que la gente vaya a 80 por norma en zonas de 50… no lo vamos a ver mucho. Hasta los “macarras” que van por la calle tienen un mínimo de respeto ajeno.

En resumen amigos, son cambios muy profundos para este occidental. ¿Cómo sería el mercado japonés sin tanta regulación? Habría que verlo. Por otra parte, la reducida vida útil de los coches hace que su tejido industrial esté fresco, pues prácticamente todos se fabrican allí.

En Motorpasión | Así son los coches en Japón (parte 1, parte 3)

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