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Contaminación en Pekín

Hoy se ha aprobado el Plan PIMA Aire para renovar el parque de vehículos comerciales, y una de las excusas es la disminución de la contaminación. Eso inevitablemente me hizo acordarme de Pekín, donde literalmente se está gaseando a la población, pero mucho más despacito… y la propia población es verdugo y víctima a la vez.

La capital china está batiendo récords de contaminación. Tienen una concentración de partículas (PM 2.5) 400 veces superior a la saludable, lo que va a ser una fuente de problemas respiratorios y cáncer impresionante. Las causas de esa contaminación son diversas, y una de ellas, lógicamente, es el tráfico.

Ahora mismo Pekín tiene la suma de varios problemas a la vez:

  • Demasiados vehículos, que cumplen estándares de contaminación muy laxos (comparados con Europa, EEUU o Japón)
  • La calidad del combustible no es buena, alta concentración de azufre
  • Exceso de utilización de calderas de carbón
  • Contaminación industrial
  • Falta de viento y lluvia

Mercedes Citan

Respecto a lo primero, la asociación de fabricantes chinos, que equivale a ANFAC en España, dice que no se puede echar toda la culpa a los coches. Al parecer, algo menos de la cuarta parte de la “boina” la producen directamente los vehículos a motor.

Y eso que su parque de vehículos Diesel es reducido, si tuviesen una concentración tan elevada como por ejemplo Madrid, lo iban a flipar (si me admitís una expresión coloquial). La aplastante mayoría de los vehículos industriales son Diesel, y a diferencia de los coches viejos, sí suelen tener más movimiento, y contaminan.

¿El PIMA Aire pone una mala excusa? En absoluto. Además de las justificaciones medioambientales, que son correctas (tal vez las estimaciones de lo que se va a dejar de emitir son muy optimistas) las económicas también son válidas, ya lo hemos comprobado en el pasado con otros planes de estímulo reciente.

Es más, dado el volumen de matriculaciones anual de los VI, el PIMA Aire puede traer más beneficio comparativamente que el PIVE en turismos. Más adelante lo veremos. Estamos muy lejos de llegar a los extremos de contaminación de Pekín, pero no hay que dejar esos factores olvidados hasta que el problema estalla.

En Japón, en los años 80 y 90, llegaron a la conclusión de que es fundamental reducir el azufre en el combustible, reducir el parque de vehículos Diesel (especialmente los más viejos) y endurecer las normativas anticontaminación. Superaron el problema. A ver si la humanidad empieza a aprender algo de su pasado, algunas cosas ya están inventadas.

Vía | Automotive News

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