Desde el espacio es como si una enorme placa blanca hubiera sellado el terreno. Hablamos del bautizado como 'mar de plástico almeriense', una enorme superficie de cubiertas blancas protegiendo más de 40.000 hectáreas de invernaderos. En imágenes satelitales brillan por el reflejo del sol en la comarca del Campo de Dalías, al suroeste de Almería, rodeando localidades como El Ejido.
Producen hasta 3,5 millones de toneladas de frutas y verduras cada año, nutriendo de tomates, pimientos, pepinos o melones fuera de temporada a España y gran parte de Europa. Pero no siempre fue así: en los años 50, eran meros campos de cultivo al aire libre, esencialmente viñedos de uva. Su evolución en un lapso de 70 años, hasta la presente década, se puede observar gracias a imágenes captadas desde aviones y satélites.
El mar de invernaderos que nació hace siete décadas
Almería es una de las zonas más áridas y secas de Europa, pero en el Campo de Dalías, los acuíferos y el sol abundante lo convierten en un terreno perfecto para el cultivo intensivo en invernaderos. Tanto es así que el mar de plástico cubre esta comarca por completo. Una inmensidad de plástico blanco cuya magnitud se aprecia desde el espacio.
Sirven de ejemplo estas imágenes en color natural de los invernaderos alrededor del pueblo El Ejido, captadas por el satélite Landsat 9 de la NASA en mayo de 2022. El Campo de Dalías acoge la mayor parte de las más de 40.000 hectáreas de invernaderos de la provincia, aunque se ha extendido a otras zonas cercanas. En todo España hay unas 70.000 hectáreas de invernaderos, así que Almería concentra casi un 60 %. También este "mar de plástico" convierte a España en el segundo país del mundo con más superficie de invernaderos, solo por detrás de China con 82.000 hectáreas.
Generador operacional de imágenes de tierra 2 a bordo del satélite Landsat 9, imagen del 24 de mayo de 2022
De campos a invernaderos. En los años 50 del siglo pasado, el Campo de Dalías estaba cubierto por vegetación de matorral, pastos y parcelas de cultivos de uva. En la década de los 60, los agricultores comenzaron a experimentar con nuevas técnicas, cubriendo las parras para proteger la parras del viento a y su vez el suelo. No tardaron en darse cuenta que los cultivos bajo plástico eran mucho más productivos, aislándolos de la temperatura exterior: el suelo se mantenía más cálido y retenía mejor la más humedad.
Campo de Dalías en una imagen del Vuelo Americano de 1956-1957.
Se fue adoptando durante los años 60, y se extendió aún más en los 70: experimentó un gran acelerón tras 1973, cuando lluvias torrenciales arrasaron los cultivos en la zona. Se completaron además con adelantos, como el riego por goteo o la hidroponía, perfectas para el cultivo intensivo en invernadero. Así nació la "huerta de Europa", con la producción masiva de hortalizas y frutas en cualquier época del año, que actualmente produce anualmente entre 2,5 millones y 3,5 millones de toneladas.
La evolución del mar de plástico, a vista de pájaro
Gracias a proyectos ortográficos que han retratado desde el aire la península, es posible apreciar la evolución del Campo de Dalías, primero con los conocidos "vuelos americanos" y luego con programas como OLISTAT, SIGPAC o PNOA. Todas a vista de avión, las primeras retratadas a mediados de los años 50, cuando no había ni un solo invernadero, y las décadas posteriores en los 70, 80 o 90.
Campo de Dalías en una imagen del Vuelo Nacional de 1981-1986.
Y más allá de aviones, también los satélites han fotografiado el cambio experimentado en el Campo de Dalías. En especial la NASA, que antes de 2022 retrató la zona, como demuestran estas dos imágenes que comparan 1984 con 2011, captadas por los satélites Landsat y compartidas por la Agencia Espacial Europea (ESA).
Campo de Dalías en una imagen de PNOA de 2019.
Si bien el crecimiento más notable se registró entre los años 80 y 90, ha seguido creciendo a buen ritmo: en 2018 los invernaderos aumentaron un 1,7 % en solo una temporada, rozando entonces las 35.500 hectáreas. Ocho años después ya superan las 40.000 mencionadas. Lo que comenzó como una innovación agrícola puntual, hoy, visto desde el espacio, se ha convertido en una geografía totalmente redibujada por el ser humano, siendo una de nuestras mayores huellas sobre el paisaje de España y Europa.
Imágenes | Instituto Geográfico Nacional, NASA
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