El mundo de la moda y de los coches siempre ha estado ligado, y con más o menos acierto -en el caso de Balenciaga es lo segundo- ha conseguido fusionar dos esferas apasionantes y complementarias.
Mercedes-Benz sorprendió en la Semana de la Moda de Londres al colaborar con la marca de ropa de invierno de lujo Moncler. Crearon una escultura rodante basada en el icónico Clase G, pero con ruedas gigantescas y un techo que imitan la textura acolchada y metalizada de los famosos abrigos plumíferos de Moncler, rematado con una cremallera gigante. Un cruce surrealista entre diseño industrial y moda alpina.
Para viajar a la Luna
Esta extravagante creación fue idea del que fuera jefe de diseño de Mercedes-Benz, Gorden Wagener, artífice del AMG-GT hasta el Clase S, pasando por SLR McLaren o el EQS. Bautizado como Project Mondo G, es básicamente un Clase G lunar caricaturesco, vestido con los plumas de la marca de ropa de esquí.
"Todo el conjunto se parece a una nave espacial Apolo tras la reentrada. Los materiales de las chaquetas Moncler me recordaban a las naves espaciales y los satélites, así que queríamos dar con algo realmente futurista con elementos espaciales y combinarlo con nuestra vieja nave, la G. Y con eso hacer el contraste. Todo el coche gira en torno al contraste", explicaba Wagener.
Esta transformación llevó al clase G a unas cotas fuera de lo normal, claro: 3,4 metros de ancho, 2,8 metros de alto y pesa 2.500 kg.
Recientemente Mercedes-Benz ha vuelto a colaborar con Moncler para darle al Clase G un nuevo sentido artístico bajo el proyecto 'Mercedes-Benz G-Clase Pasado II Futuro'. Y nos gusta: un estilo retro le dan al todoterreno un contraste entre lo moderno y los clásico, con un techo acolchado y tapicería de tartán, introducida por primera vez en el 79 en el Clase-G original.
Imágenes | Mercedes-Benz
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