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Las baterías de coche y el frío: así afecta al arranque la caída de las temperaturas

Las baterías de coche y el frío: así afecta al arranque la caída de las temperaturas
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No hay lugar a dudas: las baterías son un elemento fundamental en todos los coches, incluso en aquellos que no son ni híbridos ni eléctricos. Todos los vehículos necesitan un repositorio donde almacenar energía para, aunque sea, arrancar el vehículo.

Sin la electricidad suministrada no es posible la combustión con la que los coches producen la energía suficiente para moverse, ya sea de manera directa (motores de gasolina) o indirecta (motores diésel). Todo empieza con la batería y, ahora que hace frío, es uno de los componentes que más se resiente.

Baterías, la fuente de la vida para los coches

Bateria Coche Invierno 1

El frío afecta a todos y cada uno de los componentes que forman el conjunto de un coche. Ya hemos hablado de lo que ocurre con un motor cuando lo arrancamos en frío en invierno, pero hay un componente previo que también se ve directamente afectado por la caída en picado de las temperaturas: la batería.

Las baterías son esas cajas que en su interior encierran la energía necesaria para conseguir que un coche arranque, se mueva, tenga luces y hasta asientos con masaje. Sin esa dosis de energía que posteriormente se recupera a través del alternador o (en algunos coches) el aprovechamiento de la energía cinética seguiríamos moviéndonos a caballo o en bicicleta.

Bateria Coche Invierno 3

Pero esa recuperación no es infinita. Una batería puede almacenar una cantidad limitada de energía (Amperios-hora, Ah), a una determinada intensidad en corto (Amperios, A) con una determinada tensión (Voltios, V). Aunque los coches modernos son bastante eficientes a nivel eléctrico, las baterías tienen una vida finita que generalmente suele mostrarse con especial hincapié en invierno, cuando bajan las temperaturas.

Esta electricidad que se acumula en el interior de la batería procede de una reacción química. Aunque hay varios tipos de batería actualmente las más comunes siguen siendo las de plomo-ácido: dos placas (positiva y negativa) que quedan sumergidas en un electrolito compuesto por agua y ácido sulfúrico.

En las baterías que usan los coches, se producen 2 Voltios por celda y están compuestas por seis celdas, sumando un total de 12 Voltios. Estas celdas se descargan cada vez que las usamos y vuelven a recargarse por la propia reacción química o bebiendo del alternador, pero a medida que avanza la reacción química se produce un desgaste.

Bateria Coche Invierno 2

De esta reacción se produce electricidad, y necesitamos una cantidad de tensión suficiente como para que al girar la llave (o pulsar el botón correspondiente) el motor de arranque sea capaz de alimentar el motor, hacerlo girar y obligarle a cobrar vida. Con un polímetro podemos comprobar el estado de carga de la batería para buscar una cifra que esté siempre por encima de 12 V. De ahí para abajo es hora de pensar en tomar medidas: o cambiar de batería o enchufarla a un cargador.

Esto ocurre porque a medida que este desgaste conocido como proceso de sulfatación sucede en el interior de las celdas con el paso de los ciclos de carga-descarga, la proporción de ácido sulfúrico en el electrolito disminuye, haciendo caer la tensión producida entre los polos.

Las temperaturas extremas pueden hacer que la reacción en el interior de la batería se vea afectada. Bien por el calor extremo que pueda hacer que se evapore el agua del electrolino, los signos de agotamiento más agudos de una batería se muestran en invierno.

Bateria Coche Invierno 4

A temperaturas próximas o bajas a los 0ºC la reacción química se ralentiza, haciendo decaer su rendimiento y dando como resultado una inusual pereza en la fase de arranque o, directamente, que el motor no se mueva y sólo percibamos un chasquido repetitivo procedente del vano motor.

Precisamente en el momento del arranque es cuando más energía se necesita. El motor en frío teniendo que mover todas las partes mecánicas con un aceite en estado más viscoso de lo normal demanda una elevada tensión para ponerse en marcha, algo que se acentúa en los periodos de temperaturas más bajas.

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