Un pequeño pueblo del Alto Marne en Francia, de poco más de 30 habitantes, tiene que afrontar una obra titánica y carísima: rehabilitar un puente de piedra que costará más de 500.000 euros. Un montante que triplica su presupuesto anual. Tras años solicitando financiación, ha recibido luz verde.
Que haya conseguido tal inversión, que supone más de 15.600 euros por residente, tiene varios motivos. Sobre todo uno de peso: sin este puente, el pueblo se quedaría aislado.
Un puente de 26 m y dos siglos de historia, la única puerta al pueblo
Silvarouvres es una diminuta localidad del noreste de Francia. Según el censo actualizado a 2026, solo 32 residentes viven en este pequeño y bonito pueblo de casas de piedra que se asientan sobre la ladera a más de 200 m. Entre su histórica arquitectura, una iglesia con una campana del siglo XVI declarada Patrimonio Nacional.
Pero si hablamos del día a día, su verdadero tesoro es el puente de piedra sobre el río Aube. Una antigua infraestructura de unos 26 m que ya aparece documentada durante las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX. Este paso tiene pues una presencia de más de dos siglos y es además esencial para Silvarouvres: es el único acceso por carretera al municipio.
Lleva años deteriorándose por el paso de los coches y, especialmente, por la pesada maquinaria agrícola. Ahora necesita pues una profunda rehabilitación. El problema ha sido el presupuesto: el coste de la intervención excede con creces los 130.000 euros de presupuesto anual del pueblo.
Por qué medio millón de euros para solo 32 habitantes no es un despilfarro
Así lo señala el alcalde de Silvarouvres, Fabrice Rigaut, a Le Parisien. "Esta estructura se deteriora día a día. Se desprenden piedras con frecuencia. No estamos en el máximo riesgo, pero tampoco en el mínimo". Según el edil, el puente necesita reforzar su base de hormigón, así como los arcos y trabajos de impermeabilización. El coste de la intervención supera los 500.000 euros.
Google Street View (Google Maps)
"La búsqueda de financiación nos ha llevado varios años", comenta Rigaut. Entre los argumentos, la seguridad de los propios habitantes sumado a que se trata de una infraestructura esencial para el municipio. Tras años de trámites, a finales de 2025 recibió la aprobación: "El prefecto tuvo la amabilidad de concedernos una ayuda excepcional. Normalmente, la financiación para este tipo de obras está limitada al 80 %. En este caso, conseguimos un aumento del 100 %, porque este puente es fundamental para nosotros ", explica.
En la memoria oficial del Gobierno del Alto Alto Marne sobre la remodelación se concretan los trabajos: arreglos en los pilares y los estribos, reparaciones de mampostería en todo el puente, actuaciones para reforzar la seguridad en parte superior e impermeabilización de toda la superficie.
Pero ese más de medio millón de euros no se destina únicamente al puente. Cuando comiencen las obras, el pueblo se quedará sin su única carretera de acceso, por lo que antes será necesario acondicionar temporalmente un camino municipal de 3 km como ruta alternativa. Este camino rural es actualmente intransitable para coches y su rehabilitación forma parte del mismo proyecto, por lo que se prevé que las actuaciones comiencen antes que las propias obras del puente.
Y aquí tenemos la explicación de una factura que, a primera vista, parece desproporcionada: 500.000 euros para una localidad de 32 habitantes, supone más de 16.000 euros por residente. Pero no se trata de un capricho o de construir una nueva infraestructura para un pequeño puñado de vecinos, sino de conservar la única puerta de entrada y salida a un pueblo que, de no ser así, se quedaría aislado.
Imágenes | Communaute de communes des tres forets, Google Maps
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