Mudarse a una autocaravana con tres niños pequeños puede sonar a decisión extrema, pero para Stephanee DellaCruz y su marido Steven fue una forma de recuperar tiempo en familia, ahorrar en alquiler y cambiar una rutina que ya no les hacía felices. En una entrevista a The Sun, cuentan cómo lo han conseguido, con sus pros y sus contras.
La pareja, de 40 y 41 años, vive junto a sus hijos en una Keystone Montana High Country, una gran autocaravana remolque de tipo ‘quinta rueda’ muy popular en EEUU por su amplitud interior, pensada para engancharse a una pick-up de gran tamaño. En su caso, la arrastran con una camioneta más grande que compraron cuando decidieron volver definitivamente a la carretera.
Cambiaron el alquiler por una casa con vistas nuevas cada pocas semanas
La familia DellaCruz probó la vida camper por primera vez en 2021, aunque el primer intento apenas duró tres meses. Steven acababa de retirarse del Ejército de EEUU por motivos médicos y el menor de sus hijos tenía solo cinco meses. “Creo que la adaptación fue más dura de lo que esperábamos”, reconoció Stephanee a The Sun.
Regresaron durante un tiempo a una vivienda de alquiler en Reno, Nevada (EEUU), donde Steven encontró trabajo como técnico de automoción y ella retomó su tienda en Etsy. Pero la sensación de haber vuelto a una vida que no querían les hizo cambiar de rumbo otra vez: esperaron al final del contrato, vendieron cerca del 90 % de sus pertenencias y en agosto de 2022 regresaron a la carretera.
Desde entonces suelen cambiar de ubicación cada una, dos o tres semanas. “Normalmente seguimos el buen tiempo. Nos gusta pasar el verano en el norte y el invierno en el sur”, explica Stephanee. Así, ya han pasado distintas temporadas en California, Arizona y Florida.
Cómo educan a sus hijos dentro de la autocaravana
Como pasan la vida viajando, la familia practica homeschooling, una modalidad legal y muy extendida para la educación de sus hijos en muchos estados de EEUU. Estos, con 11, 7 y 5 años, estudian en la propia autocaravana, en bibliotecas y a veces hacen cursos durante las rutas.
Stephanee explica que su vida diaria es mucho más normal de lo que muchos imaginan: comidas, tareas domésticas y educación ocupan buena parte del tiempo. “Otros días los dedicamos a explorar lugares preciosos por todo el país”, añade.
El aprendizaje, además, cambia por completo. La geografía se vive sobre el terreno, la historia se visita y la convivencia forma parte del temario diario. Sus hijos “también hacen amigos en ruta con otras familias nómadas, aunque las despedidas forman parte del proceso”. A veces, se vuelven a encontrar con el paso del tiempo.
Lo que cuesta de verdad vivir en una autocaravana
En cuanto a gastos, según explicó Stephanee, gastan al año unos 3.100 dólares (o 2.700 euros al cambio) en parcelas de camping durante todo el año. Incluso sumando la financiación del vehículo vivienda, DellaCruz asegura que el coste mensual medio siguió por debajo de 780 dólares al mes (unos 680 euros). Antes pagaban alrededor de 2.350 dólares mensuales (2.050 euros) de alquiler en Nevada, sin incluir el uso de dos coches.
El ahorro, especialmente para una familia de cinco, es considerable. Eso no significa que vivir así sea barato sin más ni que todo sean ventajas: a los gastos fijos se suman combustible, mantenimiento, averías, propano, seguros y una cesta de la compra que cambia bastante según la zona del país en la que se encuentren. “La vida sigue ocurriendo en la carretera: enfermedades, finanzas y planificación”, explicó.
Redes sociales, libertad y una vida menos perfecta de lo que parece
Stephanee también comparte esta experiencia en redes sociales, especialmente en Instagram y TikTok, donde publica contenido familiar y su día a día viajando por EEUU. Allí muestra tanto amaneceres espectaculares como averías, momentos de estrés o jornadas normales de limpieza y enseñanza.
“La mejor parte es poder enseñar a nuestros hijos algunos de los lugares más bonitos de nuestro país”, aseguró. También destaca algo que para ellos no tiene precio: “Pasamos más tiempo de calidad juntos como familia”.
Eso sí, no idealiza la experiencia. “Vivir en un espacio pequeño elimina muchos colchones emocionales. No puedes irte a otra habitación cuando algo se complica”, confesó. Pero precisamente por eso sienten que conviven de forma más honesta. Al fin y al cabo, ella asegura que no compraron una autocaravana para escapar de la vida, sino para rediseñarla. Y viendo sus cuentas, sus kilómetros recorridos y el tiempo compartido, parece que la jugada les ha salido bien.
Imágenes | @aperfectlygoodenoughlife
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