Sébastien Loeb, el caníbal de los rallyes

Sébastien Loeb, el caníbal de los rallyes
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El francés se está convirtiendo en uno de los pilotos más laureados a nivel mundial. En sus vitrinas podemos encontrar 4 campeonatos mundiales absolutos, 38 victorias, un campeonato Júnior... Pero para algunos aficionados, estas victorias no tienen tanto valor.

Entre sus argumentos podemos encontrar el que según ellos no ha tenido rival. Lo cierto es que le ha tocado una época en la que Grönholm ya estaba en la recta final de su carrera, y los jóvenes como Mikko o Latvala no tenían suficiente experiencia como para plantarle cara. Pero si echamos al vista atrás, en sus primeros años en el campeonato mundial absoluto, podemos encontrar grandes duelos con superestrellas del nivel de Sainz, Makkinen, McRae, Burns, Markko Martin, o Petter Solberg entre otros. Otro tema también muy recurrido es la calidad del coche sobre el que se monta rally tras rally, un cohete que parece ir siempre por la línea perfecta, sin derrapar, siempre recto. Pero es ahí donde realmente se ve el buen pilotaje en la actualidad, ya que el derrape implica una pérdida de tracción, espectacular sí, pero poco efectivo. Además, no siempre ha tenido el mejor coche. En 2002, cuando conducía todavía un jovencísimo Xsara T4 WRC, consiguió su primera victoria en Alemania y además se disputó en su primera participación el Rally de Montecarlo con personajes como Sainz o Makkinen, llevándose este último la victoria final por un cambio de neumáticos ilegal del francés.

Al año siguiente Carlos y Colin llegaron al equipo y consiguieron hacer un coche campeón, un coche al que Loeb se adaptó perfectamente. Tres años después llega el cambio y ahí es cuando Seb se tiene que poner el mono de trabajo y hacer un coche completamente a su medida (salvo el puesto de conducción que siempre le ha parecido muy bajo y retrasado, gran inconveniente en las curvas lentas, pero muy favorable en el reparto de pesos.)

En la actualidad se encuentra a un solo punto del liderato y ha dado claras muestras de su dominio. En Montecarlo ganó casi sin despeinarse y en México a pesar de llevar un coche tocado mecánicamente, consiguió batir al hombre de moda, que no es otro que Jari-Matti “LaBala”.

Desde luego, Sébastien Loeb se encuentra en el mismo momento que Michael Schumacher cuando consiguió los 5 entorchados consecutivos, con un coche que está hecho a su medida y en clara superioridad sobre el resto de los pilotos. No podía haber cogido mejor ejemplo, los dos son unos caníbales con hambre de victorias.

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