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No juzguemos a la Nascar por las 500 Millas de Daytona

No juzguemos a la Nascar por las 500 Millas de Daytona
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Voy a tirar de las palabras de muchos de los que a día de hoy son aficionados a la Fórmula 1, para prevenir en los juicios a la ligera sobre las carreras de la Nascar. Los que llevan unos cuantos años siguiendo la Fórmula 1, sabrán de sobras que para el pueblo español, este deporte consistía en “ver a coches dando vueltas en un circuito”. Y en base a eso, la Fórmula 1 no era atractiva.

Pero resulta que llegó un tal Fernando Alonso, y lo que era sencillamente dar vueltas, tenía sus estrategias detrás, su interés técnico, y miles de atractivos que nunca se habían parado ni tan siquiera a entender. Y la Fórmula 1 ya “molaba”. Era tan buena como 10 años atrás, pero la única diferencia era que ahora la gente se había parado a entender el trasfondo de las carreras. Y con la Nascar, tres cuartos de lo mismo. Leyendo vuestros comentarios del post que os advertía que podíamos ver el arranque de la Nascar en directo por Teledeporte, veo que todavía hay mucha gente que sigue quedándose con el envoltorio. Os voy a dar la razón en una cosa que es característica de Daytona (y Talladega): en estos gigantescos óvalos, los coches corren con lo que se conoce como “restrictor plate”, que no es más que una placa ubicada entre el carburador y el motor que limita la cantidad de chicha que le entra al motor, reduciendo el diámetro de la admisión.

Es por ello que en Daytona y Talladega los pilotos suelen ir toda la carrera con el pie hasta el fondo, sin frenar ni tan siquiera levantar un poco en las curvas. Si no estuviera limitada la admisión, las velocidades que se alcanzarían serían cercanas a los 400 km/h, con el consiguiente peligro para pilotos y aficionados. Pero no os penséis que por ir siempre a fondo deja de tener gracia la cosa. En esta carrera hay que saber gestionar muy bien la estrategia, cuidar los neumáticos, aprovechar los rebufos y los empujones... Daytona siempre es una carrera en grupo, porque la igualdad mecánica es absoluta, por lo que los pequeños detalles marcan las diferencias.

En definitiva, que Daytona es siempre una carrera distinta al resto del calendario Nascar. Muchos de los aficionados a la Nascar aseguran que en la Daytona 500, basta con ver las primeras vueltas, irse a cenar, y luego volver para ver las apasionantes 50 últimas vueltas, donde todos juegan sus cartas para ganar. Pero vaya, me consta que todavía hay gente que hace eso mismo con las carreras de Fórmula 1: ver la salida y las últimas 5 vueltas. Hay que saber disfrutar del relleno del bocadillo... Este fin de semana, podéis darle una segunda oportunidad con la Auto Club 500 en el California Speedway, en directo también por Teledeporte (en principio).

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