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Nissan y su salvaje pole position en las 24 horas de Le Mans de 1990

Nissan y su salvaje pole position en las 24 horas de Le Mans de 1990
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Las carreras a veces tienen historias de heroicidades; en otros casos, lo que parece un error se convierte en un acierto; y en otros, la inconsciencia se ve recompensada. Pero, ¿qué pasa cuando las tres se juntan en una misma historia? Que se lo pregunten a Mark Blundell, que marcó la pole position en las 24 horas de Le Mans de 1990 a bordo de un Nissan R90CK más que salvaje. Una vuelta de las que pasan a la historia por méritos propios.

Tras un estrepitoso fracaso de Nissan en las 24 horas de Le Mans de 1989 (ninguno de los coches terminó la carrera), la marca quería un cambio de planteamiento. Un coche lento y poco fiable tenía convertirse en cisne y luchar por la victoria en 1990. Por ello desde Nissan trabajaron duramente para preparar el llamado R90CK, el nuevo coche con el que esperaban plantar cara a Jaguar, Porsche y sus compatriotas de Toyota. Para 1990 trajeron cuatro unidades del R90CK y una del R90CP, mientras que dos equipos privados usarían los R89C del año anterior.

Pero el Nissan R90CK siguió dando problemas. Tanto de velocidad como de fiabilidad. No era extraño que el coche saliera a dar una vuelta y volviera, renqueante, con algún tipo de problema técnico, así que los integrantes del equipo Nissan no eran muy optimistas de cara a la carrera de 1990. Mark Blundell era uno de los pilotos, que ya compitió en 1989 en el coche que solo duró cinco vueltas en pista, y en un momento dado salió a clasificarse con el R90CK número 24.

Poco tiempo después de salir de boxes, mientras da la vuelta de calentamiento, desde boxes el británico recibe un aviso. La válvula de descarga del turbo del motor del coche se ha quedado atascada, la presión del turbo ha empezado a subir de golpe, se dispara y se sale del medidor. Hay que volver a boxes y abortar el intento de marcar un tiempo que les permita clasificarse en una buena posición. Otro problema más para el equipo, que es consciente de la importancia que tiene un problema así.

Mark Blundell responde que el coche parece comportarse de maravilla, mucho mejor de lo que es habitual, e intenta convencer a la gente del muro de boxes de que hay que quedarse en pista. Insistentemente, se le pide que vuelva a boxes. Si se rompe el motor, el Nissan número 24 puede quedarse fuera de carrera antes de ni siquiera empezarla. Pero el impetuoso Blundell decide que hay que arriesgarse y cuando llega a las chicanes Ford, enfila el camino hacia la recta de meta, y su intento da comienzo.

Blundell ataca con todo lo que tiene, usando tanto las ganas que le dan su juventud como la obligación de hacer algo extraordinario para compensar el hecho de haber desobedecido las órdenes del equipo, que le pedía entrar a boxes. Las imágenes son estremecedoras. El coche patina hasta en cuarta marcha y a menudo realiza derrapes con las cuatro ruedas. El Nissan ya no es un coche; es un potro salvaje que parece estar intentando quitarse el jinete de encima.

La vuelta es espectacular y Blundell marca un tiempo de tres minutos, veintisiete segundos y dos centésimas. Un número que hace temblar a los rivales. El tiempo de 3:27.02 es seis segundos más rápido que el dels egundo clasificado, y la velocidad punta es de 366km/h. Pero hay que tener en cuenta que se trata del primer año de las 24 horas de Le Mans con las chicanes que "cortan" la famosa Ligne Droite des Hunaudieres. Un récord de velocidad (con chicanes) que aún se mantiene hoy en día. Como comparación, la vuelta rápida de la carrera fue realizada por uno de los Nissan, pero fue trece segundos más lenta.

Se calcula que ese día el Nissan R90CK tenía el turbo a una presión de aproximadamente 1.8 bares (con todo lo que ello conlleva) y una potencia aproximada de unos 1100 caballos. No hay palabras para descrbir el talento capaz de controlar tal bestia, aunque ver a Mark Blundell apagar la radio en cierto momento de la vuelta rápida nos hace darnos cuenta de la concentración necesaria. No hay duda de que esa vuelta tuvo un peso importante en su fichaje por Peugeot, con quien ganaría las 24 horas de Le Mans en 1992.

Para Nissan, la carrera no tuvo tantas alegrías. El número 24 de Mark Blundell (que se convirtió en el piloto más joven en marcar la pole position en Le Mans) duró tan solo 142 vueltas, mientras que el mejor clasificado de la marca fue el R90CP número 23, en quinta posición. Solo tres de los siete Nissan terminaron en total, pero al menos pudieron quedarse con la satisfacción de haber batido a los Toyota y a los Mazda que participaban también en la carrera.

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