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¿Qué prisa puede tener Papá Noel, Santa Claus o como lo queráis llamar en la noche del 24 de diciembre? Bueno, ese es el punto de partida de una curiosa —dejémoslo en “curiosa”— felicitación de Navidad que se han marcado los señores de Lamborghini.

Es decir, que a eso de las seis y media de la única noche en la que trabaja, Santa Claus se agarra a la barra del bar pidiendo un batido tras otro, como si no tuviera nada mejor que hacer. Y el camarero, mientras le atiende, se va poniendo de los nervios al ver la santa pachorra que se gasta el hombre del traje rojo. Como nos pasaría a cualquiera de nosotros si no conociéramos el secreto de Papá Noel.

Total, en la puerta le espera un Lamborghini Aventador LP700-4 Roadster. Con una aceleración de 0 a 100 km/h en 3 segundos y una velocidad máxima de 350 km/h gracias a su V12 6.5, el paso del tiempo es más relativo de lo que nunca soñó Einstein. Es más, con 700 caballos tirando del trineo, ¿para qué quiere Santa Claus a Rudolph y el resto de los renos?

Vídeo | Lamborghini (YouTube)
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