
¿Os acordáis de nuestro especial sobre videojuegos de coches? Unos más que otros nos aproximan a lo que sería conducir un coche real, pero llega un punto en el que está clarísimo que es una simulación y que faltan sensaciones. Jugar es muy diferente a la realidad, faltan muchos estímulos.
Para acercarse al máximo a esa sensación, existen simuladores como el Hexatech de Cruden. Es una solución profesional que utilizan conductores de Fórmula 1 o fabricantes de coches para notar aceleraciones y deceleraciones, que apriete el cinturón, un tacto muy realista de los mandos, visión periférica completa…
Hasta ahora había sido exclusivo para los profesionales y empresas, pero lo acaban de lanzar al mercado para particulares. Ninguna solución doméstica es capaz de aproximarse a lo que brinda este simulador, a pesar de que hay gente muy mañosa que se ha hecho cosas parecidas. Su precio: más de 130.000 euros.


