Sigue a Motorpasión

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Soltad el volante demonios de la velocidad, aparcar el olor a gasolina para un mejor momento, despejad la mente, olvidad esa curva infecta que habéis pasado trazando un derrape preciso y perfecto… sí, esto es Motorpasión pero llega el momento del editor infiltrado desde Vidaextra, de los videojuegos y todas esas cosas mejor hacerlas virtualmente si no queremos acabar protagonizando un antológico Dolorpasión.

Seguimos buceando en el baúl de los recuerdos, sus aguas están atestadas de cadáveres de videojuegos que prometían y que no llegaron a nada. De despojos informáticos, de programas inacabados, de juegos que no fueron divertidos y de muchas horas perdidas. Pero también, desenfocando la vista y buscando bien, podemos encontrar auténticas maravillas que nos deslumbraron en su momento.

Perlas preciosas que todos deberíamos de jugar una vez en la vida. Si en las anteriores entregas nos centramos en los años ochenta hoy toca dar el salto a la década siguiente, los años noventa. Cinco juegos que nos dejaron patidifusos cuando vieron la luz. ¿Estáis listos? Sólo os aviso de que las viejecitas con taca-taca valen doble puntuación… Creo que ya sabéis por dónde voy.

Super Off Road (1991) – Virgin Games

Quizá poco o nada pueda contar ya sobre este juego. Durante muchos años fue un auténtico borra huellas dactilares para muchos niños. Primero en máquinas arcade, luego en ordenadores y finalmente llegando en su mejor versión a las consolas 16 bit. Hablo de Super Off Road y del montón de barro que dejaban tras de sí esas pick-ups tuneadas al extremo.

Lanzado en primera instancia por Leland Corporation para salones recreativos debería esperar un par de años, hasta 1991, para que Virgin pusiera toda la carne en el asador y lo convirtiera en un tremendo exitazo. Versiones para Amiga, Atari ST, Commodore 64, MS-Dos, Lynx (sí, ¡Lynx!), Master System, Mega Drive, Nes, Snes, Spectrum… y pensar que ahora mismo cuando hablamos de un videojuego multiplataforma nos referimos principalmente a dos.

Fue precisamente en el cerebro de la bestia donde disfrutó de una de sus mejores versiones. 4 jugadores y cada uno con un color, una jugabilidad endiablada heredada de su origen de arcade puro y un montón de secuelas que lamentablemente no llegan a la altura del original. Estoy convencido de que habéis jugado a esta pequeña maravilla en alguna de sus encarnaciones y si lo habéis hecho estaréis de acuerdo conmigo en que… enganchaba una cosa mala.

Sega Rally Championship (1995) – SEGA

La semana pasada hablamos de que SEGA había revolucionado el mundo de la simulación de coches 3D con la base tecnológica que aguantaba al Daytona USA. El primer juego de coches 3D con texturas, elementos poligonales de gran detalle, simulación de reflejos, sistemas de partículas elaborados… la placa base Model 2 permitía todos estos lujos que con Sega Rally se potenciaron hasta el extremo.

Desarrollado por el estudio interno AM5 para salones recreativos fue portado, años más tarde, a Saturn y a PC respetando en gran medida el salvaje control del original. Y es que Sega Rally estaba hecho por y para derrapar.

En pocos juegos se ha visto un control tan fácil de aprender y que respondiera tan bien a todos los niveles de aprendizaje. Sega Rally no se andaba con tonterías, nos vendía carreras de diversión inmediata con aparición de helicóptero incluída. Quizá lo habréis jugado en PC o en Saturn, pero amigos, este juego es carne de salón recreativo. Yo he llegado a ver colas de 10 personas esperando para jugar y dejarse llevar por aquella frasecita que con alegría nos recordaba que habíamos perdido: “Game Over… ¡Yeah!”

A modo de curiosidad os diré que hace un par de años vio la luz un titulo llamado Sega Rally (Revo) que intentaba recuperar el espíritu original de la franquicia. Si lo veis huid de él como de la peste y si el juego original os queda ya muy antiguo buscad su segunda parte, Sega Rally 2, que también salió para PC y es igual de bueno que el original (aunque sin la gracia poligonal de este).

Ridge Racer (1995) – Namco

Hablar de Ridge Racer es hablar de PlayStation, la original, la del año 95 vamos. Y es que pocos juegos se han enlazado de este modo al lanzamiento de una consola.

Ambientado en una ficticia ciudad llamada Ridge City proponía una carrera a toda velocidad por diferentes paisajes de contraste extremo. Podíamos pasar de un circuito urbano a una playa o de la jungla a la nieve. Lo que más llamó la atención, al margen de su sensación de velocidad o lo fácil de su control, fue el aspecto gráfico.

Por primera vez disfrutábamos de una calidad semejante a la de los salones recreativos pero en nuestra casa y además estaba el sonido. Cerrad los ojos y recordad cómo podíamos quitar el CD del juego a mitad de la partida para colocar nuestro compact de música favorito. ¿Cómo demonios era esto posible?

El juego se quedaba cargado completamente en la memoria RAM de la consola (2 estupendos megabytes) y el lector de CD sólo se utilizaba para reproducir la música. Eso sí, no podemos abandonar este título sin hablar de ella, de Reiko Nagase. La tremenda japonesa CGI que sale en la intro y con los cartelitos al inicio (aunque a decir verdad en la intro del primer juego de la franquicia no se sabía aún su nombre) y que ha seguido acompañando a todas las entregas posteriores y adquiriendo cada vez más popularidad.

Carmageddon (1997) – SCi, Interplay

Creo que aqui os debería dejar hablar a vosotros. ¿Qué leches puedo decir de un juego que ocupó telediarios, periódicos sensacionalistas y la cabeza de muchos padres temerosos de que sus hijos se convirtieran en psicópatas al volante? Carmageddon era, es y será un juego tremendamente divertido.

Sí, podíamos atropellar a personas (las abuelas con taca taca valían doble) y vale, nos daban puntos por hacerlo, pero es que además de eso contaba con un apartado gráfico pionero en la época.

Un escenario enorme y repleto de detalles gente que convertir en mermelada , un motor de físicas prodigioso que permitía al coche realizar piruetas increíbles, ser pisado por otros coches, derrapar, acelerar, volar por los aires, quedarse a dos ruedas… libertad total en una época en la que estábamos acostumbrados a seguir un circuito cerrado.

Lo que quiero decir es que independientemente de toda la polémica que rodeó siempre a Carmageddon era un gran juego que, entre otras cosas, aprovechó estupendamente una gran idea. El modo replay. Ver la acción desde otras cámaras y contemplar lo catres que éramos al volante se convertía en una experiencia brutal. Luego, por desgracia, la franquicia jamás llegó a tener el mismo nivel de exquisitez del primer título.

Por cierto y a modo de curiosidad, en Alemania fue censurado y la sangre se convirtió en plasma verdoso y las abuelas con taca taca en zombies. Claro, sigue siendo divertido pero no es lo mismo…

Gran Turismo (1997-1998) – Sony

Y llegamos, por fin, al juego que lo cambió todo. El juego que significó un antes y un después en cómo se concebían los juegos de coche para consola. Sí, era divertido, pero estaba pensado por y para los amantes de los coches de verdad. Ya no se trataba de hacer un juego de coches para que los jugones pegaran una serie de carreras, no. Querían hacer el juego de coches definitivo para los amantes de verdad del mundo del motor. Yamauchi empezaba una larga travesía. Llegaba Gran Turismo, el primero, el de verdad, el único.

Costó cinco años de desarrollo, un porrón de millones y fue considerado casi como un prodigio de la técnica. El juego nos pedía ir subiendo nuestro permiso de conducir al mismo tiempo que desbloqueábamos coches, circuitos e íbamos profundizando en las opciones de configuración gracias al dinero que conseguíamos.

Cuando la mayoría de juegos presentaban 10 o 12 coches, Gran Turismo ponía sobre la mesa 180 reproducciones reales en las que se había puesto muchísimo esmero. 11 circuitos, opciones de configuración que parecían ilimitadas para la época y un apartado gráfico que reventó nuestros ojos. Al verlo muchos nos preguntamos:

Dios mío, ¿se pueden superar estos gráficos? Parece real…

Visto ahora y desde la distancia está claro que parece una afirmación ridícula pero creedme si os digo que en la época, sencillamente, no había nada mejor a nivel visual. Punto y pelota.

No conozco a ningún aficionado a los juegos de coches que no coloque al Gran Turismo original en su top 3. Está claro que fue superado por su segunda parte y en especial por la brillante tercera entrega pero lo que Gran Turismo significó para aquel año 1998 es muy difícil de explicar.

Comparad Ridge Racer, con todos mis respetos, y esto. Parecen el pasado y el futuro respectivamente. ¿Y la intro? ¿Qué me decís de la intro? Yo admito que al escucharla me ha recorrido un escalofrío por todo el cuerpo. Cuando empiezan a salir las marcas de los coches y pone… “ The Real Driving Simulator”. Sencillamente brutal.

Hasta aquí esta recopilación noventera de videojuegos de coches míticos, ya vamos por la tercera parte y sólo quedará una más. Faltarán muchísimos juegos míticos por ver pero tenéis que comprender que el espacio es limitado y algunos, por desgracia, no podrán aparecer.

Pero no nos quedemos con eso, quedémonos con los recuerdos que hemos vivido hoy. Con la introducción del Gran Turismo, con la violencia del Carmageddon, con los derrapes en el Sega Rally, con la elegancia del mítico Ridge Racer y con el barro y la diversión a raudales de Super Off Road. Cinco títulos que nos mantuvieron horas y horas enganchados, cinco pequeñas maravillas a las que debéis jugar sea como sea.

Si buscáis en el salón recreativo del barrio puede que todavía encontréis una máquina de Sega Rally. ¿Se lo van a perder?

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