Es invariable, cada vez que se forma un atasco en una salida de autovía o una incorporación, o simplemente cuando dos vías o calles convergen en una sola, siempre hay algún listo que se quiere colar y adelantar a todo el mundo. Pero también algunos, dejamos que se incorpore un sólo coche a la fila, delante nuestro. Ese gesto no es amabilidad, es una decisión calculada.
En un atasco, parece que para avanzar no hay que perder su posición, no hay que dejar pasar a nadie ni que nadie se cuele. Sin embargo, quien ve a otro intentando incorporarse puede pensar que unos segundos de espera permitirán a ambos continuar.
¿Cortesía o estrategia?
Algunos conductores siguen la costumbre de alternar vehículos cuando dos carriles se unen, es como una incorporación en cremallera. Un estudio presentado en 2025 recoge que dejar pasar a otro vehículo se asocia a cortesía, reduce el estrés y tiende a generar reciprocidad, y explica el papel de las normas sociales.
En el caso de un atasco en el que, por ejemplo, dos vías convergen en una por que hay obras en una de ellas y está cortada, dejar pasar un coche o un camión para que se pueda incorporar es visto como un gesto de cortesía gratuita y de alguien que no se estresa. Otros, sin embargo, ven un hueco y quieren cerrarlo, pegándose al parachoques del coche que lo precede para que no se cuele ni una moto.
Estudios, como el del ITRE, instituto de la Universidad Estatal de Carolina del Norte que trabaja con el Departamento de Transportes del estado, señalan que las incorporaciones alternadas pueden reducir los atascos hasta un 50 % cuando hay reducciones de carril. Cita un caso en Míchigan donde la retención pasó de unos 9,7 km a unos 4,8 km.
Sin embargo, un trabajo de ciencias del comportamiento indica que, con poco tráfico, sigue siendo mejor incorporarse pronto; cuando el tráfico empieza a ralentizar, la cremallera da colas más cortas e incorporaciones más seguras. Tampoco es fácil que los conductores la adopten: un estudio del Journal of Transportation Engineering subraya la gran variabilidad en su familiaridad con la maniobra. Muchos siguen viendo que quien circula por el carril que termina como alguien que intenta colarse.
¿Ceder el paso mejora siempre la fluidez? No siempre. La incorporación alternada fluidifica el tráfico, pero frenar en seco para abrir hueco puede sorprender al que va detrás. Depende del trazado, de la velocidad y de la claridad de la comunicación. Y quien pide entrar también tiene su parte, es más fácil incorporarse con el intermitente puesto que sin él. Además, que le dejen paso no le da derecho a incorporarse sin mirar.
En definitiva, ceder el paso a alguien que intenta incorporarse en un atasco porque se le acaba el carril expresa estrategia con una cierta disposición a cooperar. No es cortesía ni tampoco es dejar que te pisen, es un gesto calculado.
Existen modelos de la teoría de juegos que tratan la incorporación como una interacción entre dos conductores con pagos de eficiencia y de seguridad. Un estudio de 2007 concluye que en los cambios de carril obligatorios pesa más el interés propio que la cortesía. Es decir, no dejamos pasar a alguien para serle amable, casi que lo dejamos pasar por egoísmo, porque nos interesa avanzar cuanto antes.
Imágenes | Motorpasión, Phisek Srinamphon
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