Aston Martin continúa inmersa en su renovación de producto, y no hay mes en el que no presente una novedad. En marzo probé el espectacular Aston Martin Valhalla del cual os hicimos un vídeo para el canal de YouTube de Motorpasión. El mes pasado mi compañero Álvaro Ruiz se puso al volante en Francia del espectacular DB12 S y hoy volvemos a la firma británica para probar el novísimo Aston Martin Vantage S con 680 CV y una puesta a punto muy especial.
El Vantage es el modelo de acceso a la firma. Presentado y probado hace dos años bajo una nueva concepción tanto a nivel de diseño exterior como interior y sobre todo con un salto adelante considerable en cuanto a desarrollo tecnológico, el nuevo coche enamoró a propios y extraños con un diseño muy Aston Martin y una filosofía que combinaba muy bien el placer de conducir un GT con la deportividad de un Vantage.
Desde hace algunos meses, Aston Martin ha comenzado a lanzar variantes S de algunos de sus modelos. Desde el DBX S hasta el DB12 S, hasta ahora este Vantage S. Solo falta por llegar un Vanquish S, que no creo tarden demasiado en presentarlo. Mientras tanto podemos volver a disfrutar de la prueba del Vanquish que hicimos el pasado año por estas fechas camino de Le Mans o seguir adelante con esta primera prueba del Vantage S.
Orientado a las prestaciones y sensaciones deportivas
Como buen Aston Martin con apellido S, es una variante especial y de altas prestaciones, algo que la marca comenzó a hacer con el Vanquish S que se presentó al público en el Salón del Automóvil de París en 2004, seguido por los V8 y V12 Vantage S lanzados en 2011 y 2013, respectivamente.
Bajo su escultural capó delantero, el Vantage S lleva el motor V8 de 4.0 litros Twin-Turbo hasta una potencia máxima de 680 CV a 6.000 RPM y un par máximo de 800 Nm que se mantiene en el rango entre las 3.000 y las 6.000 RPM.
Es un incremento pequeño y difícil de percibir al volante respecto a los 655 CV que desarrollaba el Vantage. Como siempre digo, de 600 CV para arriba los coches son tan rápidos que apreciar estas pequeñas ganancias de potencia es casi imposible.
Pero lo cierto es que al volante, se percibe como un coche diferente por varios motivos. Para comprobar en qué cambia el Vantage S respecto al modelo base, la firma británica decidió dejarme una unidad de pruebas y darme dos horas para conducirlo por exactamente las mismas carreteras de Guadalajara donde hace dos años conduje el Vantage por primera vez. Perfecto para tener las mismas referencias guardadas en mi cabeza y poder comparar.
Lo primero que se nota, es que hay una conexión más directa con el coche. Uno de los motivos lo encontramos en los modos de conducción, diferentes ya que en este el modo por defecto al arrancarlo es el Sport. No hay un modo Road o Comfort, directamente te mueves en deportivo.
Eso hace que las reacciones a los movimientos del acelerador sean más inmediatas, debido a la gestión electrónica y su programación para ofrecer siempre las máximas prestaciones.
En todos los modos de conducción el Vantage S dispone de un mapa de aceleración del sistema drive-by-wire especifico y afinado para esta versión "S". También se ha recalibrado el sistema de salida lanzada launch control que permite gracias a esa ganancia de potencia y par motor, hacer 0 a 100 km/h en 3,4 segundos, ganando una décima al crono en este sprint.
Son diferencias sobre el papel inapreciables al conducirlo, pero lo cierto es que al volante el coche se siente más rápido y directo. Más ágil, más preciso, más afinado. Eso también se debe a que hay cambios en la puesta a punto para obtener más agilidad y agarre en el eje delantero.
Se nota en cuanto doy tres curvas rápidas y enlazadas por las preciosas y desiertas carreteras de La Alcarria. El coche pese a tener un volante excesivamente grande de diámetro, entra con una precisión superior en las curvas a medida que vamos metiendo giro de volante.
La unión de muchos pequeños cambios hacen que se sienta más directo y más deportivo. Por ejemplo se ha montado de forma directa el subchasis trasero en la carrocería, en lugar de utilizar cojinetes de goma.
También se ha trabajado en los ajustes de caída, convergencia y avance del eje delantero para mejorar la respuesta y el agarre bajo cargas laterales elevadas y ajustar con precisión el equilibrio dinámico general.
Los amortiguadores adaptativos Bilstein DTX tienen una mejor respuesta y sensibilidad en el eje delantero, y se ha reducido la rigidez de los muelles de la suspensión trasera para equilibrar la compresión y el rebote.
Se ha reducido un 10% la rigidez de los soportes de la transmisión, lo cual aporta un refinamiento mayor porque el conjunto de motor y transmisión se mueven de forma más armoniosa respecto a la carrocería y el chasis.
Todo ello da como resultado un coche que es capaz de emocionar lo mismo que el Vantage convencional, pero que al mismo tiempo hace todo de una forma más rápida y sobre todo transmite más confianza a la hora de ir con él al ataque.
Sobre la experiencia sonora Aston Martin no dice nada, pero yo creo que como mínimo merece una mención el enorme bramido que se siente cada vez que aceleraras. El motor 4.0 V8 TwinTurbo que les proporciona Mercedes-AMG emite una melodía que es maravillosa, adictiva y de las que quedan pocos.
Es un sonido ronco, grueso y que enamora por los oídos a quien la escucha. Además es un sonido que si bien ya es bastante notable en el modo de conducción más normal y con las válvulas de escape cerradas, mejora considerablemente cuando seleccionas un modo Sport+ o Race, o simplemente cuando pulsas la tecla del salpicadero que activa la configuración más deportiva de esas cuatro salidas traseras.
Sonido bruto y derrapajes necesarios, la receta del Aston Martin Vantage S
Cuando los responsables de la firma británica me dejaron el coche en Brihuega, les dije que simplemente iba a dar una vuelta de unos 40 minutos y volvería para tener tiempo de grabar. Pero no fue así. Lo cierto es que salí con él y el coche me embaucó por completo.
Su sonido es atronador al pisar a fondo el acelerador y con una bravura como no encontramos en coches de su segmento a día de hoy. Es un sonido grueso y rotundo, que va acompañado de una patada sorprendentemente eficaz si tenemos en cuenta que estamos al volante de un coche que manda toda la potencia al eje posterior.
Porque esa es una de sus claves, el Aston Martin Vantage S al igual que sus hermanos de marca, se mantiene fiel a la mecánica de combustión pura sin recurrir a electrificación ni hibridación.
La electrónica muy bien puesta a punto tanto a nivel de control de tracción como de control de estabilidad hacen que la efectividad del coche sea sorprendente. Es capaz de traccionar con una soltura sorprendente en línea recta, y en curvas también convence.
Convence porque es de esos coches que tienes que dejar deslizar ligeramente la trasera a golpe de gas y volante para que redondee las curvas, permita cerrar las trazadas y sea efectivo. Al principio este carácter nervioso y algo bailón puede generar algo de desconfianza, pero una vez que entiendes que este coche ha venido a bailar y te entiendes con él, todo es maravilloso.
Sigue contando con diferentes niveles de intervención del control de tracción. Eso permite ir jugando con él en base al estilo de la conducción y a cómo está la carretera, seca o húmeda, y la experiencia de conducción es sencillamente sublime.
Sutiles cambios en el exterior e interior
El Aston Martin Vantage S apenas cambia a nivel de diseño respecto a un Vantage. Podrás identificarlo principalmente por las insignias S sobre las aletas, un elemento que denota el nivel de este coche al estar hechas a mano.
Se trata de una letra "S" forjada en latón con relleno de esmalte de vidrio rojo. El contorno de la insignia está cromado en acabado brillante u oscuro para que combine con el color de las alas de Aston Martin encargado por el cliente para el frontal y la trasera de su coche, ya que el nivel de personalización al que se puede llegar es absoluto.
También es ligeramente diferente el alerón trasero, el cual recorre toda la anchura del vehículo y aumenta la carga aerodinámica en la parte trasera 44 kg a la velocidad máxima, contribuyendo significativamente a los 111 kg de carga aerodinámica total.
En el interior hay algunos detalles como la S bordada sobre el respaldo de los asientos que denota que en este coche no se escatima en gastos al fabricarlo. Lo digo porque cada S tiene casi 2.500 puntadas y más de 16 metros de hilo.
Por lo demás, el interior en Alcantara® y cuero "Accelerate" es de serie con inserciones de fibra de carbono Twill 2x2 y acabado satinado. Enfatizando su aspecto deportivo y ofreciendo un pequeño ahorro de peso con respecto al Vantage, este interior captura a la perfección la esencia de los "S".
Por último las alas de Aston Martin también están bordadas en los reposacabezas. Además, en como opción ofrecen esta con una técnica pionera en el sector que emplea tanto grabado en relieve como en hueco, aplicando una presión extrema de 1,5 toneladas y calor para esculpir las alas en el cuero con una precisión impecable, creando un detalle sutil pero de gran belleza.
La "S" aparece también tanto en los estribos como en la placa de inspección final del vano motor. Son pequeños detalles para un coche que sigue siendo un espectáculo a nivel visual y bajo mi punto de vista, el Aston Martin más atractivo de la completa gama actual.
Un precio muy atractivo
Por todo lo dicho anteriormente, el nuevo Aston Martin Vantage S es un coche que convence y que es súper recomendable para cualquiera que busque un superdeportivo elegente, pasional y efectivo a partes iguales.
Pero sin duda, su precio es otro de los puntos positivos de este coche. Apenas supone un desembolso de 6.000 euros más de lo que cuesta un Vantage normal, lo cual teniendo en cuenta que estamos hablando de coches que superan los 200.000 euros de precio, me parece anecdótico para todas las mejoras y equipamiento especifico que ofrece este Vantage S respecto a la versión convencional. Así pues, si quieres un precioso Aston Martin Vantage con un punto extra de picante, la versión S es la indicada. No te defraudará.
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