Capaz de medirse con el letal Alien, el implacable Predator era invisible al ojo humano: recurría a un camuflaje activo que reflejaba el entorno. Lo mismo que la capa de invisibilidad de Harry Potter. Y de la ficción a la realidad: Finlandia usó una técnica similar para ocultar sus carreteras durante la Segunda Guerra Mundial.
Estas calzadas camufladas fueron una de sus ingeniosas técnicas para compensar su inferioridad bélica frente a la URSS. Las fotos que las retratan parecen un truco de Photoshop o de IA, pero fue real: árboles sobrevolando una carretera como, valga la redundancia, los cientos de velas sobre el Gran Comedor de Hogwarts.
Cuando la calzada desaparece bajo los pinos
Los aviones de reconocimiento y los puestos elevados fueron clave en la Segunda Guerra Mundial para detectar infraestructuras críticas. Entre ellas, las carreteras o las vías de tren, esenciales para el movimiento de tropas y suministros. La Unión Soviética atacó Finlandia dando comienzo a la Guerra de Invierno (1939-1940), que se extendió casi al final de esta Gran Guerra con la de Continuación (1941-1944).
Fue entonces cuando el país nórdico empleó esta curiosa técnica. En el paisaje finlandés, las carreteras eran un blanco perfecto: una línea claramente visible entre sus abundantes bosques, ya estuvieran nevados o no.
Atados con cables a otros árboles. Un coche circula por una carretera a pocos kilómetros de la frontera soviética. Y sobre él, decenas de coníferas flotan en el aire. Uno de los que lo inmortalizó fue Osvald Hedenström, fotógrafo que luchó en el bando finlandés en este largo conflicto armado. Esta imagen se replicaba a lo largo de kilómetros de las entonces rudimentarias vías del país.
La técnica de este camuflaje era sencilla, aunque laboriosa. Los finlandeses talaban árboles cercanos a las carreteras para suspenderlos con cables de acero atados a los propios árboles que flanqueaban los márgenes de la calzada. También se recurría a postes de madera cuando el terreno lo exigía.
El resultado, que los árboles parecían volar sobre la carretera. Se señala que esencialmente se utilizó esta técnica para contrarrestar la visión desde torres y puestos de observación elevados, no siendo tan eficaz a vista de avión.
El terreno como aliado. Con esta y otras artimañas aprovechando el terreno, Finlandia buscaba contrarrestar su inferioridad numérica y de efectivos respecto a la poderosa armada de la URSS. Así, el propio entorno se convertía en una suerte de aliado. Las propias tropas hacían algo similar: iban con capas y prendas blancas para ser menos detectables en la nieve. Y cuando no había nieve, con ramas y hojas, al igual que los vehículos de combate.
Hoy, no quedan en pie estas curiosas estructuras arbóreas, engullidas por el paso del tiempo y el abandono de estas carreteras en el bosque, muchas sin asfaltar. Pero han quedado inmortalizadas para siempre en el archivo fotográfico de la armada finlandesa.
Imágenes | SA-kuva (archivo fotográfico de las Fuerzas de Defensa de Finlandia)
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