Mientras buena parte de sus amigos encadena exámenes y trabajos esporádicos para pagarse la universidad, Moritz Beck, de 23 años, pasa de la universidad y gana unos 4.400 euros brutos al mes. ¿Cómo? Caza fallos eléctricos en coches al final de la línea de montaje en la planta de BMW en Múnich.
No tiene un préstamo estudiantil que devolver, ya tiene experiencia profesional y trabaja en un oficio que Alemania no logra cubrir con la suficiente rapidez, explican desde DW.
¿Universidad o FP?
Su historia empieza en el bachillerato técnico, con una asignatura de ingeniería eléctrica y un profesor que vio en él algo más que notas. Siempre quiso trabajar con coches; cuando descubrió que BMW formaba “mecatrónicos” -mecánicos especializados en electrónica-, no dudó. Entró en la marca nada más terminar el bachillerato y hoy es uno de los 6.500 empleados de la fábrica más singular del grupo.
Y es singular porque está en pleno centro de Múnich. BMW fue fundada en 1916 y en 1922 abrió la planta de Munich, hoy encajonada en una ciudad que creció a su alrededor. De allí salieron más de 170.000 vehículos en 2025, de los 3,2 millones de coches que Alemania exportó ese año.
El turno de mañana arranca a las seis. El primer caso del día llega con un faro izquierdo que no funciona, el módulo no responde. Moritz enciende el coche, confirma el fallo y sigue el rastro hasta un componente electrónico central. El diagnóstico es quirúrgico: “plástico roto y un contacto metálico doblado”. Se pide el recambio a logística, se instala y el faro vuelve a la vida.
Queda la prueba de conducción, el ritual final antes de que un coche pueda salir oficialmente de fábrica y venderse. Moritz recorre distintos tipos de pavimento, escucha ruidos aerodinámicos y simula pasos por calles adoquinadas y tapas de alcantarillado para detectar vibraciones que el cliente no debería notar jamás en un coche nuevo. Todo suena bien.
Los sindicatos pesan mucho en la industria alemana, y en BMW eso se traduce en turnos de solo cuatro días a la semana y 24 días al año de vacaciones pagadas. Moritz no oculta la comparación con sus amigos universitarios. Gana más, pero también trabaja más. "Cada uno sigue su camino", zanja, aunque a él el suyo le permite ya ciertas vacaciones y caprichos para los que sus amigos tendrán que esperar.
El caso de Moritz en Alemania, y en los países germánicos en general, como Suiza, no es excepcional. Sin embargo en España ocurre justo lo contrario, sobran titulados universitarios y faltan técnicos. El caso de Isidora en nuestro país, que recoge el ABC, es el espejo español de Moritz. Con 21 años y un ciclo superior de Sistemas Electrotécnicos, gana 32.000 euros anuales (35.000 con los pluses) y las empresas se la rifan.
Mientras tanto España tiene una de las mayores tasas de universitarios de Europa (el 52,5%) y al mismo tiempo el segundo paro juvenil más alto del continente, el 15,2% de la población entre 24 y 35 años. Por otra parte, España es también el país de la UE donde más trabajadores entran al mercado laboral con apenas la ESO (el 24,5%). No solamente sobran universitarios en España, faltan técnicos.
Imágenes | DW, BMW
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