La movilidad por carretera es una de las formas de desplazamiento más multitudinarias. Si bien los vuelos anuales en la península no son despreciables, y los desplazamientos en transportes como el autocar o el tren también tienen su público, los desplazamientos en coche son los que centran la atención de autoridades, periodistas y público en general. Este verano hemos marcado un nuevo hito a la baja en el número de fallecidos en accidentes en carretera.
El descenso en los fallecidos en carretera es del 4%, pero en números hablamos de diez fallecidos menos en el período veraniego. Los números siguen siendo altos: 223 personas fallecidas es una cifra que siempre querremos reducir, hasta llegar al cero utópico (¿o no es tan utópico?). La tendencia en España desde hace 25 años nos da la razón al pensar que sí se pueden reducir aún más los fallecidos: en 1989 fueron 1.378 personas, y 25 años más tarde es el 16% de esa cifra (6 veces menos). Hay esperanza.