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Volvo 850

No descubro nada nuevo si digo que los Volvo siempre han estado considerados como unos de los coches más seguros del mundo. La marca sueca se encargó de posicionarse en el ámbito de la seguridad durante muchos años, e incluso hoy en día mantiene el objetivo de que en el año 2020 no se producirá ninguna muerte a bordo de un Volvo. Ante esto yo me pregunto: ¿duro es sinónimo de seguro?

Porque coches duros había muchos hace décadas, antes de que los fabricantes descubriesen que las estructuras deformables eran mucho más seguras que los coches rígidos y macizos, ya que los primeros ayudan a absorber los impactos y a minimizar las lesiones de los ocupantes.

Todo esto me ha venido a la cabeza a raíz de este vídeo dónde se ve un Volvo 850 familiar teniendo accidentes de forma contínua para descubrir cuantos hacen falta para que el coche literalmente muera.

Los dos primeros impactos son los que más me han llamado la atención, ya que el Volvo 850 golpea con mucha fuerza a dos pequeños compactos por detrás. Los otros coches quedan completamente destrozados, mientras que el 850 apenas sufre daños.

Su carrocería se mantiene intacta, y ni siquiera vemos que el paragolpes delantero se haya desplazado de su posición original. En cambio el coche se mueve de forma muy brusca tras el impacto, lo cual indica que la carrocería apenas ha absorbido parte del golpe.

Vuelcos, golpes contra coches móviles, frontales. De todo para conseguir que este clásico los años 90 acabe su vida en el desguace de dónde lo han sacado un poco peor de lo que originalmente estaba. ¿Adivinais cuantos accidentes han tenido con él antes de que dijese basta?

Vía | Autoblog

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