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Troncomovil

Ante vosotros, el único vehículo ecológico del Mundo, el troncomóvil. Carece de emisiones de cualquier tipo, es de origen 100% natural y 100% biodegradable. Quitando el troncomóvil, todos los vehículos del Mundo contaminan, todos. Existen múltiples formas de contaminar y perjudicar el medio ambiente, no todo es por moverlos simplemente.

Se puede contaminar por el mero hecho de fabricarlos, de utilizarlos, de no utilizarlos, los recambios, el combustible, tener un accidente de tráfico, abandonarlo e incluso reciclarlo. Es muy difícil de cuantificar cuánto contamina un vehículo a lo largo de su vida, pero una cosa está clara: si no quieres contaminar, ve a caballo o camina.

En el resto de vehículos hechos por el hombre, no podemos hablar de “ecología” o “respeto al medio ambiente” en términos absolutos sino relativos. Es decir, un coche A es más ecológico que un coche B, pero no es ecológico “y punto”. Todo lo demás es una mentira y una aberración a los ojos de un hombre de ciencia.

A lo largo de este post vamos a ver qué tipos de contaminantes emana un vehículo mientras está en movimiento para simplificar las cosas. Últimamente se habla muchísimo del CO₂, pero ¿sabemos realmente lo que es? ¿Conocemos las consecuencias de su proliferación masiva? ¿Nos están timando con este concepto?

En la atmósfera se están emitiendo todos los días más gases que no son CO₂, y cuyas consecuencias son tan preocupantes o más. Distingamos los distintos tipos de emisiones reguladas y veamos qué son exactamente:

Monóxido de carbono (CO)

Monoxido de carbonoEl óxido de carbono II es inodoro, incoloro, inflamable y altamente tóxico.

Su inhalación en un recinto poco ventilado puede provocar la “muerte dulce”, producto de una mala combustión (falta de oxígeno). Casi todo el CO que existe en el Mundo ha sido producido por el ser humano.

En cuestión de un mes a cuatro este gas se convierte en CO₂ por oxidación (unión con otro átomo de oxígeno). Lo preocupante del CO es que en concentraciones suficientes puede provocar daños a la salud sin llegar a matar. Cuanto peor es la reacción de combusión, más CO se emite.

Dióxido de carbono (CO₂)

El tan mencionado CO₂ (óxido de carbono IV) no es más que un gas que resulta de la combustión de un material, y que todos los seres vivos emiten al respirar. En condiciones normales existe un equilibrio entre el CO₂ que se emite y el que absorben las plantas en la fotosíntesis, pero con el ser humano ese equilibrio está roto.

Dioxido de carbonoCuando existe un exceso de CO₂ se aumenta el efecto invernadero. Es decir, se impide la salida de radiación solar que rebota contra la Tierra y saldría al espacio, pero en vez de eso se queda y aumenta la temperatura.

Esta anomalía causa alteraciones en el clima que empiezan a ser muy preocupantes y causan desastres naturales. Hay alguna discrepancia científica sobre si el calentamiento global es culpa del hombre o es que “tocaba”, pero una cosa está clara, el exceso de este gas no es beneficioso, sobre todo si cada vez hay menos árboles que lo conviertan en oxígeno.

Si nos ponemos en plan estricto, el CO₂ no es un contaminante, pero su exceso es perjudicial para el medio ambiente, también para la salud, por ejemplo provocando asma. En ambientes cerrados resulta tóxico. La principal lucha de reducción de emisiones va enfocada a este gas, sobre todo a efectos de marketing.

Óxidos de nitrógeno (NOx)

Fundamental mente son tres: N₂O (óxido nitroso), NO (óxido nítrico, tóxico en altas concentraciones) y NO₂ (dióxido de nitrógeno, anestésico). Estos gases deberían preocuparnos tanto o más que el CO₂, pues contribuyen a destruír la capa de ozono que protege de la radiación solar, así como la contaminación de los suelos al unirse con agua y formar ácido nítrico (lluvia ácida).

Oxidos de nitrogeno

Mediante la reducción catalítica selectiva (SCR) se reduce la presencia de estos gases, neutralizándolos en nitrógeno atmosférico (N₂) y vapor de agua (H₂O). El aire de forma natural contiene nitrógeno, de hecho es necesario para que se abran los alveolos pulmonares. Si intentas respirar oxígeno puro te asfixiarás.

Hidrocarburos sin quemar (HC)

BencenoEn los procesos de combustión se liberan hidrocarburos, dependiendo de la eficiencia. En conjunción con el óxido nítrico (NO) se acaba formando ozono en capas bajas de la atmósfera. En la capa de ozono ese gas viene bien, pero a baja altura no y es un contaminante fuerte. Estos hidrocarburos son cancerígenos y reducen la salud de los habitantes de las ciudades.

Óxidos de azufre (SOx)

En algunos procesos de combustión, principalmente por culpa de la mala pureza del combustible, reacciona el azufre con el oxígeno dando lugar a óxidos de azufre. Uno de ellos, el SO₂, es el principal causante de la lluvia ácida, es decir, precipitación de ácido sulfúrico, un compuesto bastante peligroso se mire como se mire.

Gracias a las regulaciones europeas los combustibles aumentan en calidad y tienen menos azufre, así que los problemas medioambientales disminuyen. Pero en otros países con normativas más laxas o inexistentes tienen más exposición a problemas ambientales por estos contaminantes.

Partículas en suspensión

Los combustibles de origen fósil suelen contener más compuestos químicos de los estrictamente útiles para servir en el motor, que provocan enfermedades respiratorias cuando los pulmones las aspiran. Cuanto más pequeñas son, más dañinas. Los DPF/FAP reducen al 90% las emisiones de partículas, a base de almacenarlas y quemarlas.

Filtro de partículas DPF o FAP

Lo que no son capaces de hacer es eliminar las partículas más pequeñas, que escapan al filtro. Que nadie se engañe, un DPF/FAP no reduce emisiones de CO₂, lo que hace es quemar partículas y convertirlas en eso (no se pueden hacer desaparecer y punto), así que aumenta ligeramente las emisiones de CO₂ a cambio de emitir menos partículas.

Las partículas son demasiado pequeñas para que la gravedad las retenga, así que permanecen en el aire hasta que llueve. Pueden llegar a ser cancerígenas, sobre todo en grandes núcleos urbanos donde hay mucha concentración de vehículos con motor diesel, máxime si usan gasóleo de baja calidad y peor refino.

En resumen

Hemos dado esta minilección de química para dar sentido a esas letras y términos que nos suelen ser incomprensibles a los conductores en general. Vuelvo a poner encima de la mesa el tema de la conducción eficiente, pues su impacto en la contaminación es mucho más que reducir un poco las emisiones de dióxido de carbono.

Los mencionados contaminantes proceden en parte de una combustión menos eficiente, que deja más residuos. Por eso, una conducción agresiva es mucho más contaminante que una mejor hecha. El siguiente gráfico deja las cosas bastante claras, otra ventaja más a añadir a la lista:

Eficiencia y emisiones

Acuérdate de esto cada vez que pegues un acelerón en un semáforo, o cuando circules por una autopista con “limitación absurda” cerca de viviendas. No es lo mismo en términos de contaminación atmosférica ir a una velocidad o a otra, y excepto un modelo de pila de combustible, que sólo emite vapor, lo que sale por el tubo de escape es siempre veneno.

Después de esta introducción veremos qué motores son más contaminantes y qué tecnologías de propulsión alternativa son realmente eficaces para que disfrutemos de un aire más respirable.

Fuente | Nuevos combustibles y tecnologías de propulsión (IDAE), Manual de conducción eficiente (IDAE), Wikipedia, Web de Lorenzo Chicón
En Genciencia | Contaminación de Hidrocarburos

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