
¿Y si los coches fueran como carritos de la compra? Sin un dueño fijo, sólo usuarios que los comparten según sus necesidades puntuales y lo almacenan en un punto concreto hasta que otro tenga que utilizarlo.
Esta es la pregunta que se hizo el ingeniero del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) William Mitchell. EL proyecto lleva en funcionamiento desde 2003 (bajo la denominación City Car) y poco a poco se van conociendo nuevos datos.
Ya sabemos que se espera una autonomía de unos 120 kilómetros, y que las baterías podrían cargarse completamente en doce minutos. El objetivo es que los coches se integren en núcleos urbanos de la manera que lo hacen los componentes de un organismo vivo, actuando de forma conjunta y coordinada.






