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Examen de conducir

¿Qué podemos esperar del nuevo examen de conducir? Ayer comenzaron a funcionar en toda España los nuevos exámenes para la obtención del permiso de conducir, tanto en la parte teórica como en la parte práctica, y hoy vamos a ver de dónde vienen y hacia dónde van, es decir, por qué se han cambiado los exámenes y qué supondrán en el futuro de la formación de conductores.

Por si queréis saber exactamente cómo funcionan los nuevos modelos de examen de conducir, en Circula Seguro lo hemos detallado, tanto el teórico como el práctico. Y ahora, aquí en Motorpasión, vamos a analizar qué supone, a la práctica, este cambio que no es ninguna sorpresa ya que hacía años que se esperaba, y vamos a ver también por qué se esperaba.

Aula de teórica

Las 15.500 preguntas del examen teórico

Uno de los detalles que más se ha repetido sobre el nuevo examen teórico es la cantidad de ítems que componen, a partir de ayer, el parque de preguntas de los cuestionarios. De unas 1.000 preguntas que iban y venían se ha pasado a un total de 15.500 cuestiones.

A quienes hicieron su propio examen en los años 80 o 90 —como es mi caso—, les parecerá que durante todo este tiempo no ha habido cambios en la redacción de las preguntas que son la base del examen. No es así, las preguntas se han ido renovando periódicamente y se ha ido balanceando el nivel de dificultad para que siempre haya una cuota de preguntas de respuesta obvia, una cuota de preguntas que sin estudio eran difíciles de resolver correctamente y una cuota de preguntas para las que era necesario haber comprendido la materia.

El sistema adolecía de un problema grave relacionado con dos polos de origen inconexo pero con un denominador común, la falta de preparación de quienes iban a examen:

  • de un lado, la mayor parte de los alumnos no se formaban realmente, simplemente se limitaban a hacer tests de entrenamiento;
  • del otro, ha habido múltiples casos de fraude con alumnos extranjeros —y desconocedores en muchos casos de nuestro idioma— que, asesorados por verdaderas mafias, eran capaces de superar el examen sin haber recibido formación alguna.

Vamos, que el examen teórico no garantizaba la verdadera formación de quienes lo aprobaban. Quien se dedica, como yo me he dedicado, a la formación de conductores ve, ya en el coche, la diferencia entre quienes han hecho tests para pasar el examen y quienes han estudiado la materia (aunque no la conozcan al dedillo): su actitud frente a la conducción es muy diferente en uno y otro caso.

Examen de conducir

¿Qué se busca con el nuevo modelo? Básicamente, tres cosas:

  1. El aumento de las preguntas dificulta que los aspirantes a la obtención del permiso de conducir se aprendan de memoria las respuestas.
  2. La redacción de las nuevas preguntas va en la línea de conseguir que los aspirantes a la obtención del permiso de conducir reflexionen sobre las materias objeto de estudio, no que se las empollen de memoria.
  3. De forma adicional, se busca un cambio en el formato de entrada, mediante pantallas táctiles, para agilizar la gestión de los exámenes.

Sí, el tercer punto es lo de menos para el caso que nos ocupa. Y, de hecho, los equipos necesarios para llevar a cabo los exámenes en pantalla todavía se están distribuyendo. Dicen que durante este año se irán cubriendo las zonas y que ya a finales de 2013 no quedarán exámenes en papel.

Jefatura Provincial de Tráfico

Hay otro punto que está en el aire todavía, y que supondrá un nuevo quebradero de cabeza para los alumnos y, quizá, un punto positivo para su formación: el examen con un número variable de respuestas posibles. Es decir, hasta la fecha, la respuesta válida es una y sólo una. El proyecto en el que se enmarca toda esta actuación contempla también, desde tiempos inmemoriales, que puedan ser correctas una, dos o tres respuestas.

De momento, no hay fecha para ese nuevo cambio, que si se llega a producir supondrá un revulsivo en la formación de los futuros conductores, ya que les obligará a comprender realmente lo que están estudiando.

¿Es todo este cambio una garantía para la mejora de la formación de los aspirantes a la obtención del permiso de conducir? A ver, es un cambio de formato. Si ese cambio deriva o no en un aumento en el nivel de la dificultad y en un aumento de la garantía de una mejor formación… dependerá de las cuestiones que formen parte del nuevo parque de preguntas. Y desde la DGT ya se ha dicho que ellos no filtrarán las preguntas reales, así que habrá que ir esperando a que los alumnos salgan de los exámenes y vayan explicando, a su manera, cómo son los nuevos exámenes.

Coches de prácticas

El no tan nuevo examen práctico

Sobre el examen práctico de conducir, se ha hablado mucho acerca de tres características que definen su renovación:

  • El examinador puede pedir al aspirante a la obtención del permiso de conducir detalles al respecto de la mecánica básica del vehículo, como la ubicación de los niveles de líquidos, la rueda de repuesto o los mandos básicos.
  • El examinador es quien dará ahora los resultados directamente al aspirante a la obtención del permiso de conducir, comentando los errores y los aciertos en presencia del profesor.
  • El examinador se abstendrá de dar indicaciones pormenorizadas durante los primeros 10 minutos de la prueba, dejando que sea el aspirante a la obtención del permiso de conducir quien elija la ruta más conveniente para llegar a un punto de destino que previamente se le haya propuesto, y llegue hasta allí realizando lo que ha dado en llamarse conducción autónoma.

Rueda de muestra en una aula de teórica

Bien, de todo lo ha anunciado, sólo el tercer punto es realmente una novedad. Y según la zona de examen, ni eso. Lo de pedir al aspirante que identifique los elementos del vehículo estaba ya en el derogado Reglamento General de Conductores de 1997, y también en el vigente, que data de 2009. De hecho, al aspirante se le puede pedir hasta que cambie una rueda si es preciso. Por lo tanto, ese punto no trae nada nuevo, sólo supone que ahora se llevará a cabo.

¿Por qué se insiste ahora de forma especial sobre ello? Quizá desde la DGT quieren hacer ver que ahora la formación de los conductores, a un nivel práctico, va a ser algo más exigente con aspectos que hasta la fecha no se tenían en consideración. Sin embargo, lo dicho: nada nuevo bajo el sol.

Tampoco es del todo una novedad que el examinador dé al aspirante su resultado. Es algo que se venía barruntando de hacía años, y ya había examinadores que lo venían haciendo, acaso a modo de prueba. En este aspecto, hay que destacar que ha habido ataques a examinadores por parte de aspirantes que no aceptaban un suspenso por respuesta. Y en este sentido, habrá que ver cómo se desarrolla este escenario, ahora que se ha extrapolado a todos los exámenes prácticos.

Acta de examen

En cuanto a la conducción autónoma, la prueba piloto se fue desarrollando ya en 2011 en algunas provincias. De hecho, fui testigo de cómo se introdujo en mi zona. No es nada que represente una mayor dificultad para el examinando, al contrario: supone unos minutos de tranquilidad para que vaya tomando confianza en un momento, el del examen, en el que dentro de ese coche todo el mundo está paradójicamente demasiado tenso como para conducir con la atención debida.

Cuando se le indica a un aspirante a la obtención del permiso de conducir que tiene que ir de un punto A a un punto B, y se le recalca que esté tranquilo y a su aire, que lo único que se espera de él es verlo trabajar en su salsa, se le quita mucha presión a una persona que, no lo olvidemos, siente que se está jugando mucho en muy poco tiempo. Por lo tanto, la introducción de la conducción autónoma persigue poder evaluar al examinando descartando factores que pudieran añadir ruido a su comportamiento como conductor.

Aquí, si somos críticos y sumamos la conducción autónoma a un sector que necesita urgentemente una reconversión profunda, existe el riesgo de que algunos centros adiestren a sus alumnos para que sean capaces de cubrir determinados recorridos de memoria, en vez de enseñarles a reaccionar por sí mismos ante los avatares de la circulación, que es en definitiva de lo que se trata.

Siendo así las cosas, elegir un centro de formación de manera adecuada es, por desgracia, el único medio con el que cuenta hoy por hoy el futuro conductor para separar el grano de la paja en su aprendizaje. Si la DGT avanza en la línea que ha emprendido, quizá con los años se vaya promoviendo la necesaria renovación en el sector, y eso dará pie a una mejor formación vial para todos.

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