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McLaren F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans

Ir a una carrera tan mítica y rebosante de historia como las 24 Horas de Le Mans es algo que todo aficionado a los coches de carreras debería hacer al menos una vez en la vida. El pasado fin de semana fue mi segunda cita con el trazado francés, y sabía que lo que allí vería tenía que contárselo a alguien, a vosotros.

Y es que año tras año, a Le Mans se acercan cada año miles y miles de aficionados a las carreras, auténticos devotos del olor a gasolina y la rueda quedama que poco tienen que ver con estos nuevos aficionados a la Fórmula 1 que se creen que por leer las crónicas de las carreras en Marca ya saben de coches.

En Le Mans el ambiente es muy distinto, y aunque allí te encuentras a gente de todas las clases, jóvenes y no tan jóvenes, hombre y mujeres, ricos y pobres, todos ellos tienen algo en común, le gustan los coches. Así pues, no es complicado ver por los alrededores del circuito Ferraris, Porsches o Lamborghinis aparcados en las inmensas explanadas que rodean al circuito acompañados de una tienda de campaña dónde duermen los dueños de estos superdeportivos. Eso es afición. Pero, ¿en que coches llegan hasta allí estos 300.000 “quemados” de las carreras?

Ford GT40 24 Horas Le Mans

Evidentemente hay de todo, pero en Le Mans puedes encontrarte con joyas que no es sencillo ver a diario. Este año ha sido precisamente el más fructífero en cuanto a avistamientos. Recuerdo que la primera vez que estuve allí, cuando me iba del circuito el sábado por la tarde-noche, llegaba un grupo de 5 ingleses montados en los mejores Ferrari de la historia: uno iba en un Enzo, otro en un F50, otro en un F40, le seguía uno en 288 GTO y por último uno en un 250 GTO, casi nada.

Este año llegué un poco apurado al circuito. Eran las 12 de la mañana del sábado, y el atasco era monumental. Entre tanto coche, pude ver un Ferrari 599 GTO negro precioso, un Bentley Arnage que iba pegando acelerones como un loco, e incluso un TVR que sonaba a gloria. Llegué al circuito, y sabía que en el parking VIP estarían las estrellas, pero lo dejé para la salida.

Dentro del circuito, tuve la oportunidad de darme una vuelta por el paddock secundario, aquel dónde están los coches que ruedan en las horas previas a Le Mans. La mayoría son antiguos coches que han participado en la carrera, ahora en manos de millonarios que los tienen para rodar de vez en cuando.

24 Horas Le Mans

Lo que más me llamó la atención es que los coches estaban rodeados de equipos en toda regla, con mecánicos, ingenieros y un montaje que ya les gustaría tener a muchos equipos de otras categorías.

Y cuando salía de la zona dónde estaban estas joyas, me encuentro con un Audi R8 muy especial. Era un Audi R8 eléctrico decorado con pegatinas de e-tron, que Audi utilizó para rodar en el circuito en las horas previas a la carrera. La marca de los cuatro aros demuestra así que ya tiene casi listo el Audi e-tron definitivo.

Audi e-tron 24 Horas Le Mans

Luego me encontré con el Ferrari 599XX que ha batido el record de Nürburgring Nordschleife con un tiempo de 6´58´´16 en mayo de este año. A su lado, un Volkswagen Scirocco R de los que participó en las 24 Horas de Nürburgring descansaba placenteramente.

Delante del precioso hospitality de Aston Martin descansaba un carrito de golf decorado con los colores de los coches de la escudería británica. El azul y naranja de Gulf le sentaba muy bien, aunque sus prestaciones por el paddock eran más bien discretas.

En el hospitality de BMW Motorsport tuve la oportunidad de ver por primera vez en persona el precioso BMW M3 GT2 con el que la marca alemana venció en las 24 Horas de Nürburgring. Aunque ese mismo estaba en la pista, lo cierto es que el modelo de exposición que estaba en la entrada del hospitality era idéntico, y me atrevería a decir que no era una maqueta.

BMW M3 GT2 24 Horas Le Mans

Los rugidos de los coches de competición ya se escuchaban desde hacía un buen rato, síntoma inequívoco de que se acercaba el momento de la salida a las 15 horas. Así que me fui a la grada a disfrutar de un refrigerio y a ver a los verdaderos protagonistas, los coches de carreras.

Pero mientras me dirigía a la grada, y desde un alto, eché un vistazo al Parking Rouge que se encontraba al otro lado de la autopista que pasa al lado de Le Mans. En ese parking suelen aparcar los coches de los invitados Vips, y por tanto os podéis imaginar lo que allí podía haber.

Entre tanto coche, vi una silueta naranja que destacaba por encima del resto. El parking estaba muy lejos, y aunque por el color podría tratarse sólo de un Ford Focus ST, algo me decía que no era ese el coche que allí estaba aparcado.

Cuando salí del circuito, no lo dudé ni un momento y con la cámara en mano me dirigí al parking. En un principio la decepción fue bastante grande, ya que salvo algún Lotus Exige, Porsche 911 o un Ford GT40, no veía nada que destacase mucho.

McLaren F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans

Pero entonces, y cuando ya estaba a punto de salir del aparcamiento con cara de “no avistamiento”, vi de nuevo un destello naranja. Si, era el. El coche de mis sueños, aquel que siempre había soñado con ver y que sólo una vez y muy de pasada en una calle de Londres se paseó por delante de mi. Era un impresionante McLaren F1 GTR, el coche que personalmente considero más impresionante de cuantos se han fabricado en la historia.

No lo dudé ni un momento y corrí hacia el. Detrás justo había aparcado un Ford Focus ST del mismo color, pero hoy el protagonista era el británico. Cuando me acerqué a el os aseguro que se me pusieron los pelos de punta, sabía que estaba delante de un mito.

Lo primero que llamó mi atención fue el pequeño tamaño del coche, que no tiene nada que ver con lo que aparenta en las fotos. Es impresionante se mire por dónde se mire, y su aspecto exterior sigue pareciendo actual a pesar de los años.

McLaren F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans

La trasera marca territorio con sus cuatro salidas de escape para expulsar lo que el impresionante motor V12 de origen BMW no quiere. Las llantas, aunque bastante pequeñas, tienen un diseño que no pasa de moda. Estuve unos 30 minutos dando vueltas a su alrededor, absorto de todo lo que ocurría allí cerca ya que en ese momento el protaginista era el, el coche de mis sueños.

No dudé en fotografiarme con él soñando con que algún día podría llegar a tener uno así aparcado en mi garaje. Por desgracia mi autobús se marchaba, y el F1 GTR y yo quedamos de vernos…algún día.

McLaren F1 GTR en las 24 Horas de Le Mans

Y un domingo por los Campos Eliseos

El domingo tenía la mañana libre por París, así que hice una de las rutas más clásicas que se pueden hacer en la capital francesa. Madeleine, Campos Eliseos, Arco del Triunfo y bajar andando hasta la Torre Eiffel. Por supuesto me llevé la cámara al hombro, ya que sabía que los domingos por la mañana eran días muy dados a “pasear” luciendo coche en París.

En los Campos Eliseos me llevé una sorpresa, ya que un grupo de ingleses con unos 10 Toyota Supra biturbo estaban allí reunidos, tal vez recién llegados de pasar la noche en Le Mans. El estruendo de sus motores y el silvido de sus turbos se escuchó por toda la calle cuando arrancaron, mientras hacían patinar las ruedas traseras y grababan su paseo en video.

Toyota Supra Biturbo París

Pocos coches más pude ver. Entré en el edificio de Citroën, dónde lucía el nuevo C-Zero que ya pudimos ver en el Salón del Automóvil Ecológico de Madrid. También entré en el edificio de Peugeot dónde estaba una réplica muy mal hecha del RCZ que corrió en Nürburgring. En el edificio de Mercedes anunciaban que había un SLS AMG, pero como había obras en el exterior y ya lo había catado en Monteblanco no me acerqué.

Poco coche espectacular más. Me dirigí entonces a la calle George V dónde el hotel Four Seasons suele lucir delante coches espectaculares, pero mi gozo en un pozo. Salvo un BMW M3 E92 y un escuadrón de Mercedes Clase S, nada destacable.

Así pues, el fin de semana en Francia dio para bastante. Vi el que es el superdeportivo por excelencia, el McLaren F1 GTR y el que puede convertirse en uno de los deportivos de referencia en un futuro inmediato, el Audi e-tron. Le Mans merece una visita sólo por ver si alguno de los 300.000 asistentes a la carrera viene montado en parte de la historia de las cuatro ruedas.

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