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a.d. Tramontana

Cada día, cuando te levantas, tienes una nueva oportunidad de elegir entre repetir la rutina o hacer algo diferente. En mi caso, aquel martes me levanté tempranito para dejarme caer por una de las fábricas más insólitas de nuestro país, a.d. Tramontana, de donde salen cada año unos poquitos pero muy espectaculares superdeportivos de lujo que se conocen más en el extranjero que en España.

De ellos, había leído unas cuantas cosas. Que si son como un coche de Fórmula 1, que si pueden ir por la calle, que si pueden ser biplazas, que si se fabrican a mano, que si oro, que si fibra de carbono, que si cada uno es diferente… Había leído algo sobre las nada despreciables prestaciones de los vehículos y sabía también que se hacen pagar a precio de lo que son: una joya de la automoción.

Sí, sabía algo sobre el Tramontana como coche, pero muy poco sobre quiénes dan vida a este proyecto. Bueno, sí, algo me sonaba acerca de unos forofos del motor que quisieron crear un coche 100 % pasional y se dejaron llevar por su sueño, pero desde luego nunca pensé que un día visitaría la fábrica y vería a sus creadores en acción. Y el resto… mejor será que lo veáis en imágenes.

Por complementar un poco lo que habéis visto, os contaré que visitar una fábrica de coches donde no se observa ni un solo robot en acción y donde son las manos las que trabajan directamente sobre los materiales deja un cierto sabor a artesanía de la automoción que resulta muy, muy emocionante. Además, se respira ahí dentro un buen ambiente. No es empalagoso, ojo, sino agradable.

Como quien pasa un buen rato entre un equipo de trabajo riguroso pero amable, voy buscando lugares desde donde observar sin molestar, y me doy cuenta de que era posible aquel sueño de unos “tocados por la Tramontana”, frase que en tierras gerundenses evoca la vitalidad y la genialidad que, dicen, les da el viento del Norte. Y aquel sueño no sólo era posible, sino que se intuye que resulta gratificante.

a.d. Tramontana

Se observa un ritmo de trabajo activo pero suave, y sin llegar a alcanzar las cotas de movimiento por segundo de un box de competición en plena carrera sí que se observan ciertas coreografías entre los mecánicos que intervienen sobre los vehículos que hay en la fábrica. Me llama mucho la atención el relativo silencio, sólo roto por la radio y por alguna conversación entre compañeros de trabajo.

Fuera de la nave, en el set que improviso para grabar mi plano a cámara, el tiempo pasa con la tranquilidad que fluye en medio del campo, lejos del asfalto y del mundanal ruido de motores. Una bella paradoja que hace aún más maravillosa esta onírica aventura que se desarrolla a pocos kilómetros de la ruta de Salvador Dalí. Tocados por la Tramontana, sí señor.

Ya habréis observado que el vídeo trata lo que es en sí la visita a fábrica, cómo se trabaja y cómo se crean y se mantienen estas bellezas del asfalto, pero en unos días mañana os contaré varios detalles sobre estos coches, gracias a una charla que tuve con el director de fábrica de a.d. Tramontana. De momento, ahí van unas fotos que espero que os gusten.

Ver galería completa » Visita a a.d. Tramontana (42 fotos)

Agradecimientos | Sports Cars Events & Management

En Motorpasión | “Detrás de cada Tramontana hay una gran inversión”; entrevista a Jordi Manyer, director de fábrica de a.d. Tramontana

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