
Como os comentaba en el vídeo de la visita a a.d. Tramontana, hay proyectos que tienen lugar en nuestro país y que se conocen más fuera que dentro. En el caso de la fábrica de superdeportivos exclusivos, partimos de la herencia histórica que dejaron fabricantes como Hispano Suiza, Elizalde y Nacional Pescara hasta mediados de los años 30 y de Pegaso con su modelo Z-102 lanzado en los 50.
Coches únicos que en muchos casos eran fabricados a mano. Sumemos esto a la creatividad propia de tierras dalinianas y tenemos el Tramontana, un mix entre coche de Fórmula 1 y avión de combate. Pero ojo, que no nos lleve a engaño el concepto, porque sus medidas son espectaculares. 4,90 m de longitud con una batalla de 3,05; 2,08 m de anchura y 1,28 m de altura, capaz de alcanzar 350 km/h y de acelerar de 0 a 100 en menos de tres segundos. Un monstruo en circuito… y en carretera.
Con estas premisas, el gerente de a.d. Tramontana, Albert Foncillas, me deja en manos del director de la fábrica, Jordi Manyer, con quien mantenemos una larga conversación para averiguar los entresijos de este singular proyecto que aúna la pasión por el automóvil con la exclusividad como bandera.










