Imagina ir dando un paseo por mitad de un bosque y, de repente, encontrarte un cementerio de coches clásicos abandonados... Y qué coches. Pues es la estampa que muchos se encuentran entre árboles de Neandertal, cerca de Erkrath, en Alemania.
Allí, el musgo cubre las carrocerías, las hojas se acumulan en los interiores y las raíces avanzan alrededor de las ruedas y los bajos. Los coches parecen incluso haberse mimetizado con la naturaleza en un contraste igual de contaminante que increíble.
Mercedes, Jaguar, Porsche y Rolls-Royce entre el musgo
Pues, lejos de ser un cementerio casual, tiene hasta nombre propio: ‘Autoskulpturenpark’, un parque privado donde conviven con la vegetación más de 50 coches clásicos, y pertenecientes a la época de los ‘50. Resulta que terminaron ahí por cosa de Michael Fröhlich, un conocido comerciante de coches, piloto de carreras y artista de Düsseldorf que tenía en mente (y llevó a cabo) un curioso proyecto por su 50 cumpleaños.
Este hombre reunió 50 vehículos de su mismo año de nacimiento, y los distribuyó por una parcela forestal de 20.000 m² que compró para la ocasión; pero no quería devolverlos a su estado original, ni nada parecido, sino dejarlos en lo que se han convertido: vehículos dejados a su suerte, expuestos a la intemperie para dejar que el tiempo hiciese lo suyo. Y spoiler: lo ha hecho.
Entre las joyitas encontramos varios Mercedes-Benz, Rolls-Royce, Jaguar y Porsche. Pero no sólo coches: también hay todo tipo de objetos relacionados con el mundo del motor, como antiguas señales de tráfico y surtidores de combustible, que dan la sensación de estar recorriendo un cementerio de otra época.
No es un desguace convencional como tal, pues la intención no están ahí para ser desmontados ni que se aprovechen para piezas o para restaurarlos. Es algo así como un concepto artístico en el que el deterioro es parte de la gracia, porque las carrocerías, los cristales y los interiores cambian con los años, mientras la vegetación va ocupando el espacio.
Al ser una parcela privada, no todos pueden andar por allí, aunque sí encontrarse con eso en mitad del bosque. Una vez te topas con ello, si quieres explorarlo hay horarios de visita y no es gratis: la entrada cuesta 10 euros por adulto y 20 euros si encima quieres hacer fotografías.
Imágenes | Motorpasión, @HechmeckeStudio
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