Doñana, uno de los humedales más valiosos de Europa y Parque Nacional declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está en grave peligro: se está secando. Si no se toman medidas drásticas, perderá sus marismas en 61 años. Lo advierte un estudio de la Universidad de Sevilla basado en un sistema de monitorización que recurre a imágenes del satélite Copernicus Sentinel-2.
Más allá de las de este proyecto, imágenes satelitales previamente habían mostrado el drama de Doñana desde el espacio: la mayor parte del agua superficial se ha perdido en los últimos 15 años. La sobrexplotación del acuífero, los pozos ilegales y la sequía están siendo su espada de Damocles.
La desecación vista desde el espacio
El estudio, publicado en la revista Geographies, ha desarrollado un algoritmo, basado en aprendizaje automático, capaz de detectar la presencia de agua superficial con alta precisión utilizando imágenes del satélite Sentinel-2. Esta investigación se enmarca en el marco del proyecto Aplicación del Procesamiento Digital de Imágenes para el Monitoreo de Recursos Hídricos en línea con la Agenda 2030.
Y en base a este sistema, contempla dos escenarios: uno pesimista de 45 años y uno optimista de 175 años, dependiendo de las tendencias futuras de temperaturas y precipitaciones. Condiciones que tendrán un impacto crucial en la zona de humedales, área vital para la cría e invernada de miles de aves europeas y africanas.
Un 15 % menos de su superficie húmeda. Los datos recabados entre 2005 y 2024, muestran que en esa horquilla de caso 20 años, Doñana ha perdido cerca del 15 % de su superficie húmeda media (29.824 km²), volumen de agua (11.680 hm³) y profundidad del agua (0,023 m). Pero más alarmante aún es el hecho de que del mismo, un 13 % se ha perdido desde 2010.
Fue cuando "las temperaturas empezaron a subir y, sobre todo, las precipitaciones disminuyeron drásticamente, agravado por la extracción ilegal de recursos hídricos en la zona", detalla Emilio Ramírez Juidias, investigador del Departamento de Ingeniería Gráfica y al frente de este análisis de la Universidad de Sevilla.
Dos imágenes del programa Copernicus de observación de la Tierra de la UE, publicadas en su serie "Image of the Day" en la primavera de 2023, mostraron la rápida degradación comparando dos fotografías satelitales de la cuenca del Guadalquivir entre abril de 2022 y abril de 2023. Según los datos, los embalses del sistema se situaban en torno al 25,5 % de su capacidad, un 36,5 % por debajo de la media de los últimos 25 años.
Monitoreo con satélites para salvar Doñana
Las imágenes publicadas por este estudio no son meramente ilustrativas: son fruto del sistema de monitoreo del programa, que combina imágenes de satélite con un algoritmo diseñado por los estudiantes, bajo la supervisión de Ramírez Juidias. Recurre a técnicas de aprendizaje automático aplicadas a datos ópticos del satélite Sentinel-2, específicamente a las bandas del infrarrojo cercano y rojo.
La fórmula matemática, calibrada ad hoc para entornos de humedales como Doñana, distingue con precisión entre masas de agua y vegetación. Consigue así generar mapas actualizados que muestran tanto la presencia de agua superficial como la pérdida progresiva de la misma. Los resultados validados en campo, demuestran una correlación significativa, confirmando la eficacia de este sistema como herramienta predictiva.
Soluciones drásticas. Pero más allá de la monitorización continua, la realdiad actual de Doñana exige soluciones. Ramírez Juidias sostiene que se puede minimizar la pérdida de los humedales con diversas medidas y estrategias para reducir la presión sobre el acuífero.
Primeramente, lo más acuciante y que debe hacerse drásticamente, es el cierre definitivo de los pozos ilegales. Lo que exige intensificar las inspecciones y un control en tiempo real que garantice que se cumplen las normas de extracción de agua subterránea. Pero también aplicar un modelo de regado de cultivos más sostenible, con técnicas más eficientes y promoviendo sembrados que exijan poca agua. Y, por último, la recuperación y restauración de los humedales degradados, con especial hincapié en las zonas más afectadas.
Pérdida incalculable. El Parque Nacional de Doñana, que se extiende más de 50.000 hectáreas entre Huelva, Cádiz y Sevilla, es hogar de múltiples especies y uno de los espacios naturales más valiosos de nuestra geografía. Varias de estas especies están en peligro de extinción, como el águila imperial o el lince ibérico. También es territorio esencial para miles de especies de aves migratorias. De no detener esta desecación imparable, podría suponer el adiós irreversible a este ecosistema único, y de la fauna que depende de él.
Imágenes | Copernicus, CSIC, Universidad de Sevilla
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