El próximo 1 de octubre entra en vigor una de las reformas más importantes de los últimos años en materia de tráfico, y afecta a prácticamente todos.
El nuevo Reglamento General de Circulación trae cambios para motoristas, conductores de coches, ciclistas y usuarios de ciclomotores, pero hay una medida que está concentrando gran parte del debate: el reducir la velocidad en al menos 20 km/h cuando se vayan a adelantar ciclistas o ciclomotores, fuera de poblado.
“Llegas detrás del ciclista y ya no puedes adelantarlo”
Es decir, que, si te encuentras con un ciclista o un ciclomotor circulando por la carretera o el arcén, deberás reducir en 20 km/h la velocidad a la que circula antes de iniciar la maniobra. Y una vez frenado, debes mantener una separación durante el adelantamiento de, como mínimo, 1,5 metros.
El otro gran cambio es que cuando la carretera tenga más de un carril para cada sentido, será obligatorio que el conductor se cambie al carril adyacente, incluso cuando la distancia sea mayor de esos 1,5 metros.
El objetivo, según la Dirección General de Tráfico, es reforzar la protección de los usuarios más vulnerables de la carretera, pero no todos ven clara su aplicación práctica. Y uno de los primeros en criticar públicamente la medida es Juan Carlos Toribio, ex guardia civil de Tráfico y conocido especialista en seguridad vial, que considera que la nueva regulación puede generar situaciones difíciles de resolver en determinadas carreteras.
Toribio considera que la medida puede provocar escenarios, incluso, “paradójicos”, y argumenta que, por ejemplo, en una carretera limitada a 40 km/h, la nueva obligación podría obligar al conductor a reducir su velocidad hasta 20 km/h antes de adelantar. Pero claro, si el ciclista circula a una velocidad superior, la maniobra deja de tener sentido, narra.
“Tú cuando vas a realizar la maniobra de adelantamiento llegas con una velocidad de aproximación que puede ser el máximo de 40 km/h. Llegas a tomar contacto con el ciclista, bajas la velocidad a 20 km/h y, como él va a 25, ya no lo puedes adelantar y te quedas otra vez detrás”, sostiene.
Pero no critica solo a las bicicletas, sino que pone otro ejemplo: una carretera limitada a 60 km/h por la que circula un ciclomotor a 45 km/h, si aplicamos estrictamente la nueva obligación de reducir 20 km/h respecto al límite de la vía, el vehículo que pretende adelantar tendría que hacerlo a 40 km/h.
Lo critica: “Me faltan 5 km/h para poder llegar a la velocidad del ciclomotor y no puedo rebasarlo porque me lo prohíbe la propia ley”, y considera que adelantamientos habituales podrían convertirse en “maniobras imposibles”.
¿La consecuencia? Largas caravanas, como mínimo: “El autobús tampoco lo puede adelantar, el camión de la basura tampoco lo puede adelantar, el coche patrulla de la Guardia Civil tampoco lo puede adelantar, y así un largo etcétera. La situación que se va a dar a partir de ahora es el día de la marmota hasta que se nos quite el ciclista o se nos quite el ciclomotor”.
Por ahora, todavía no se aplica hasta dentro de unos días, pero su entrada en vigor permitirá ver cómo interpretan la norma los agentes encargados de vigilar el tráfico y cómo se desarrolla realmente en la carretera.
Imágenes | Toribio, Unsplash
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