Hay un testigo del coche que casi todos ignoramos (y yo el primero). Es el error que te puede dejar a ciegas en mitad de la carretera

Rellenar el depósito cuesta entre 4 y 12 euros y cinco minutos. El problema es acordarse antes de que sea tarde.

Liquido Lavaparabrisas
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Daniel Murias

Salí de Coruña pronto por la mañana y al atardecer cruzaba los Monegros en dirección a Barcelona. Y ahí ya no veía nada. No es que estuviese cansado, que también, sino que tenía más insectos en el parabrisas que festivaleros en el Primavera Sound.

Y es cuando me acordé, al querer limpiar el parabrisas en marcha, de que llevaba todo el mes de agosto con testigo del líquido de lavaparabrisas encendido. No era un problema en el suave verano de "Galifornia". Ahora, sí.

No cuesta nada y puede ser muy útil

Soy de los que nunca se acuerda del líquido lavaparabrisas. Incluso cuando se enciende la luz de aviso. Y es un error. No porque sea una pieza crítica de seguridad, sino porque cuando falta, falta en el peor momento. Y no es nada complicado volver a rellenar el depósito.

El depósito del líquido del lavaparabrisas está bajo el capó, tiene un tapón con un pictograma de un chorro de agua y una capacidad de entre 3 y 7 litros según el modelo. Alimenta los pulverizadores del parabrisas y, en muchos coches, también los del cristal trasero. 

Testigo Lavaparabrisas

El líquido en sí es una mezcla de agua, alcohol y etilenglicol, nada del otro mundo. Se compra en cualquier gasolinera, hipermercado o tienda de recambios, y un bidón de 5 litros cuesta entre 4 y 12 euros, dependiendo de la marca y la formulación.

La mayoría de productos se venden listos para usar, sin dilución. Algunos fabricantes ofrecen versiones concentradas que hay que mezclar con agua, lo que puede resultar más económico si se consume mucho.

Las diferencias entre marcas son en general menores y se limitan al perfume, algún aditivo antical para proteger los pulverizadores, o agentes hidrófobos que mejoran la evacuación del agua sobre el cristal. También existen fórmulas biodegradables para quien quiera reducir el impacto ambiental del mantenimiento cotidiano.

Sin embargo, según la época del año, si es verano o invierno, no todos los líquidos lavaparabrisas son iguales. El de invierno incorpora una mayor concentración de alcohol para aguantar temperaturas negativas, habitualmente entre -20 y -35 grados. No son temperaturas habituales en España. Además, el alcohol y etilenglicol que poseen todos ya actúa como anticongelante. 

El de verano, en cambio, está formulado para disolver mejor los restos de insectos y la suciedad acumulada en carretera. A quien haya cruzado Extremadura o Aragón en agosto con el coche lleno de bichos incrustados en el parabrisas le quedará claro por qué la formulación importa.

Los coches modernos incorporan un testigo en el cuadro que avisa cuando el depósito está bajo. Pero no todos los vehículos lo tienen, y en los que sí lo llevan, el aviso llega cuando el depósito ya está casi vacío. La recomendación es sencilla: revisar el nivel antes de un viaje largo, igual que se revisa la presión de los neumáticos o el aceite.

Imágenes | ouiglass

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