Nos acaba de dejar una de las figuras más importantes del automóvil a los 84 años de edad: el español José Ignacio López de Arriortúa, más conocido como 'Superlópez'. Su legado fue el de revolucionar la industria con un modelo de compras que cambió para siempre la relación entre proveedores y fabricantes.
Fue de las personalidades y codiciadas del sector del coche de los años 80 y 90. "Fui el salvador de General Motors y de Volkswagen", dijo hace no mucho. Pero su carrera también estuvo marcada por acusaciones de espionaje industrial, con una batalla judicial millonaria entre General Motors y Volkswagen. Y por el intento de cumplir un sueño: una fábrica en Amorebieta que hasta materializó un prototipo propio, el CarMen.
Reinventando la cadena de suministro sacando a los ingenieros de los despachos
López de Arriortúa, nacido el 18 de enero de 1941, se doctoró en ingeniería industrial en la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Comenzó en el mundo del automóvil en la firma de neumáticos Firestone (hoy Bridgestone), donde ya empezó a implantar avanzadas ideas para mejorar las flujos de trabajo. General Motors lo contrató por ello en 1980 para que se incorporase a Figueruelas. La planta zaragoza de Opel, inaugurada en 1982 y que comenzó a dar salida al Opel Corsa, que hoy pertenece a Stellantis.
En General Motors no tardó es ascender: siete años después se lo llevaron a Alemania como nuevo jefe de compras de Opel. Y más tarde el gigante norteamericano lo nombró responsable mundial de compras. Entre medias se le acuñó ese sobrenombre de 'Superlópez'.
Y es que en sus primeros años en la plata de Figueruelas implantó el método PICOS (siglas en inglés de Optimización del Concepto de Productos Comprados con Proveedores), reorganizando por completo las cadenas de suministros. Se basaba en enviar a los ingenieros a las plantas de proveedores para mejorar procesos y reducir costes inspirándose en los procesos de las propias fábricas de General Motors. A cambio, si aceptaban, les ofrecía un contrato estable con el fabricante. Así redefinió la relación de las marcas con la industria auxiliar.
De General Motors a Volkswagen: el fichaje que incendió la industria
La reputación de 'Superlópez' como gestor visionario se extendió rápidamente. Volkswagen, en esos momentos sumida en una grave crisis financiera, quiso ficharle. Para Ferdinand Piëch, contar con alguien que había sido clave para la reorganización productiva y reducción de costes de un rival directo era un obligado. General Motors intentó retenerle otorgándole la presidencia de la división interna más importante de la firma en EEUU, pero fue en vano: López de Arriortúa se marchó a Volkswagen en 1993, siendo nombrado vicepresidente.
El movimiento no gustó nada al gigante norteamericano. Le acusaron de espionaje industrial. En concreto de apropiación de documentos y secretos relacionados con compras y procesos de producción, además de haberse llevado planos de fábricas o de prototipos de coches.
Esto derivó en un arduo proceso judicial que duró varios años. Se saldó con el compromiso de Volkswagen de pagar 100 millones a General Motors, así como la obligación de comprar componentes durante siete años a la firma americana por valor de 1.000 millones de dólares. Y también supuso la salida de 'Superlopez' de Volkswagen.
El sueño de Amorebieta
Tras su exitosa etapa en General Motors, y una trayectoria breve en Volkswagen, López de Arriortúa intentó impulsar un sueño que había tenido estando aún en Opel: levantar una fábrica de coches en su Amorebieta natal.
Pero el proyecto de esta planta vizcaína nunca llegó a consolidarse, pese a que consiguió financiación para la concepción de un prototipo: el CarMen o proyecto Aurora. Este coche se hizo realidad con fabricación externa, pero no pasó de concept. "Es el único proyecto que no me ha salido en mi vida. Pero sigo albergando la esperanza", comentó en una entrevista a 'Deia' en 2014.
En todo caso, su vida profesional acabó en 1998, tras un grave accidente de coche en Bugós que lo dejó en coma durante dos meses, y sin memoria un mes tras despertar. Dos décadas más tarde al menos se llevó una alegría: el concept CarMen se exhibió de manera simbólica en los terrenos donde había planificado levantar su anhelada planta, y que hoy ocupa el Automotive Intelligence Center (AIC).
Imágenes | Imágen de Archivo, Hilero Zornotzan en Youtube
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