Jimmie Johnson, profeta en su tierra

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El resumen de la Pepsi 500 disputada en el oval Fontana es que Jimmie Johnson ya está aquí. El piloto de El Cajón venció de forma dominante y casi sin paliativos. Johnson comenzó la carrera como suele hacer el. Tranquilo y sin prisas. Pero poco a poco buscando la puesta a punto en cada entrada de pits para finalmente atacar la victoria mientras sus rivales no pueden hacer demasiado.

De nada sirvió que en cada parada Johnson siempre perdiera dos, tres y hasta cuatro posiciones en cada cambio de ruedas. Lo que se perdía en pits lo ganaba con un ritmo por vuelta demoledor. De nada sirvió que los comisarios se sacaran una bandera amarilla (bueno, había una botella en la pista, pero es que se a veces se vuelven muy rigurosos) en la última parte de la carrera cuando dominaba a placer. Tampoco sirvió de nada los numerosos incidentes que se sucedieron uno tras otro en las últimas vueltas, y que provocaron el reagrupamiento del pelotón en varias ocasiones. Y tampoco impidió la victoria del piloto de Hendrick Motorsports una bandera roja a falta de séis vueltas.

Ni Jeff Gordon, muy activo durante gran parte de la carrera; ni Juan Pablo Montoya, la revelación de The Chase; ni el líder Mark Martin, que siempre está ahí; ni el buen hacer de Tony Stewart, de menos a más durante la carrera. Jimmie Johnson venció a lo campeón, como sólo sabe hacer el. El #48, gracias a su victoria, es el nuevo líder y va camino de su cuarto título consecutivo. Algo que no ha logrado nadie hasta la fecha en la NASCAR.

Vídeo | XERB1090 > Youtube

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