El mundo del diseño del automóvil está cambiando. Hace años, cuando una marca se planteaba desarrollar un nuevo modelo, los ingenieros iban creando modelos a escalas cada vez mayores hasta realizar modelos con tamaño real y así moldear y ver las formas definitivas. Posteriormente los componentes se iban probando en vehículos anteriores a los que se les añadían las nuevas piezas para ver su funcionamiento en condiciones reales. Pero ahora todo es mucho más virtual.
Al igual que ocurre en el mundo de la competición, los nuevos modelos son diseñados enteramente de forma digital. Incluso su comportamiento es analizado por complicados programas informáticos con los que los ingenieros saben prácticamente cuáles serán sus capacidades en el mundo real. Luego sólo queda comprobar el funcionamiento real de las piezas y ajustar así los procesos de fabricación.