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¿Qué necesita un coche retro para ser la joya de un coleccionista?

¿Qué necesita un coche retro para ser la joya de un coleccionista?
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Todos hemos soñado alguna vez con vivir en alguna casa de estilo mediterráneo en algún lugar entre la montaña y el mar, allí donde el sol luzca todos los días y nos deje disfrutar de la conducción sin tener que perder nuestro valioso tiempo en desaparecer de una ciudad ruidosa, repetitiva y contaminada. Y en el garaje de nuestro pequeño búnker, una colección con los coches de nuestros sueños: deportivos de tracción trasera, de tracción delantera, iconos del automovilismo… todo un catálogo para cada día del año. Ahora bien, ¿qué características han convertido esos coches, en su día normales, en joyas de coleccionista?

Lo cierto es que no existe una ciencia exacta que indique que un coche se transforme en objetivo de coleccionistas y se revalorice con el paso de los años. Sin embargo, sí que existen ciertos puntos que, de cumplirse, aumentan enormemente la probabilidad de que se transforme en un auténtico clásico.

Que luzca distinto

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Es muy común entre las marcas realizar, de vez en cuando, algún tipo de colaboración con diseñadores o personalidades de algún tipo para sacar a la venta una edición limitada de un coche que lleve ya un par de temporadas en el mercado. Es una estrategia perfecta para "revivir" el tirón del vehículo a promocionar y, para el usuario, una oportunidad ideal para hacerse con un coche exclusivo, ya sea por apariencia o por rendimiento.

Un ejemplo reciente de esto es el Limited Edition del Toyota GT86. Si el GT 86 se convirtiera, con el tiempo, en un vehículo de culto como lo fue el AE86, puedes estar seguro que esta versión tan llamativa podría elevar su valor un poco más.

Por supuesto, otra forma de crear exclusividad es a través del montaje de componentes de altísima calidad, inflando el precio final y logrando así que sólo unos pocos se lo puedan permitir. Esto, sin embargo, no significa que se revalorice.

Una mecánica excepcional

Un punto muy significativo entre los entusiastas del automovilismo es que el coche en particular porte algún tipo de particularidad mecánica. Podría ser el primero de su clase en, por ejemplo, utilizar un motor completamente eléctrico, o uno híbrido, o un diesel o… Pero también podría ser una excepción dentro de una serie. Estos coches con una solución mecánica excepcional no tienen porqué ser mejores, más rápidos o más fiables, lo que les hace especiales es el simple hecho de ser distintos.

Como es obvio, si además estos cambios lo hacen más potente, tiene toda las papeletas para ser uno de los más queridos. Aquí Toyota nos da otro buen ejemplo: el Toyota Celica GT-Four. Fue un coche de tracción total y más de 240 cv creado para poder competir en el Campeonato del Mundo de Rally puesto que la normativa exigía un número determinado de vehículos de serie a la venta para participar en una categoría que vivía su época dorada. En las manos de Carlos Sainz, ganó el campeonato en 1990 y 1992, lo que aumenta aun más su leyenda y nos lleva al siguiente punto.

Que haya marcado un hito

Los anteriores dos puntos podrían ser totalmente irrelevantes en ciertos casos en los que la "lógica" deja paso a los sentimientos. Una característica que puede hacer que un coche se revalorice y se convierta en una pieza de colección es que sea el protagonista de alguna hazaña épica. Ni si quiera tiene que haber sido exactamente ese coche, sino el mismo modelo. Siguiendo con el Celica GT-Four, ¿no te sentirías un poquito más como un amo del rally?

También en el caso del AE86, un coche que es particularmente exclusivo en muchos países. A éste le acompaña además una mecánica excepcional dentro de la serie, pero lo que seguro ha hecho mucho por mantener su valor en el mercado es su fama de "chico malo" al aparecer en auténticas obras del manga como Initial D o protagonizar algunos vídeos retro hoy ya legendarios.

También el cine tiene una gran influencia y parte del éxito del Toyota GT2000 se lo debemos a su aparición como coche "premium" en la visita de James Bond en Japón.

Que venga de una celebridad

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Da igual cuán potente sea, cuanto hayan gastado en un diseño especial espectacular o los campeonatos que haya ganado… lo que sin duda hace que un coche cobre valor especial es que haya sido propiedad de alguien especial. Recordaréis, por ejemplo, los casos de coches que pertenecieron al Papa Benedicto XVI. Vale cualquier tipo de personalidad: cantantes, pilotos, deportistas o simples celebridades de la televisión nacional… Siempre hay alguien dispuesto a desembolsar un pico más por tener el coche de su ídolo.

¿El auténtico GT-Four de Carlos Sainz? ¿el GT2000 descapotable que se utilizó en Sólo se vive dos veces? Hazte con uno de ellos y puede que un día Jay Leno aparezca en la puerta de tu casa (aunque lo más probable es que esto no ocurra).

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