
En 2005 se celebró una carrera de las World Series en un circuito urbano montado en Bilbao. El proyecto iba para tres años, pero lo problemático y polémico de la experiencia hizo que esa fuera la primera y última carrera.
El caso es que a parte de la discusión deportiva de si las World Series merecían semejante despliegue, y de las quejas de parte de la población por bloquearles la ciudad todo un fin de semana, el caso llegó también a la política, en relación a los gastos que supuso el acontecimiento.
Según el Tribunal Vasco de Cuentas, la carrera le salió al contribuyente por 11,5 millones de euros, incluidas contrataciones a dedo por valor de 1,4 millones. Los responsables se justifican diciendo que parte de esos gastos se hubieran amortizado si la prueba se hubiera disputado los tres años previstos inicialmente.



