
El francés de Citroën Sébastien Loeb consiguió ayer su victoria número 50 en el Mundial de Rallyes al llevarse el Rally de Chipre dominando desde los primeros compases. El caníbal empieza incluso a hacernos pensar que eso de ganar todos los rallyes de una temporada ya no es tan imposible como parecía hasta ahora. O lo hace Loeb, o no puede hacerlo nadie.
La resistencia que el resto de rivales opuso al francés en un apasionante rally mixto que nos ha dejado imágenes de lo más espectaculares fue realmente nula. Ni las gomas de tierra en el asfalto chipriota en las etapas del viernes bastaron para que Loeb levantara el pie del acelerador, metiéndole al final 27 segundos (dosificando) al segundo clasificado, Mikko Hirvonen.


