El pasado fin de semana estuvo a punto de ocurrir una desgracia en una carrera de la Mini Challenge de Ipswich, Australia. El piloto Kain Magro perdió el control de su coche al quedarse a dos ruedas y empezó un bonito festival de vueltas de campana. Se supone que la barrera de neumáticos debía pararle…
... pero entre vuelta de campana y vuelta de campana, su Mini John Cooper Works volador saltó la protección de los neumáticos, cayendo encima del público. A pesar de la espectacularidad del golpe, solo hubo tres heridos, incluyendo el piloto. Apenas hubo tiempo para reaccionar, estuvo cerca.
De hecho, en la misma carrera estaba compitiendo su hermano, menos mal… Magro no es precisamente un principante, ya ha corrido en otras categorías. A veces se comprende más la obsesión por la seguridad que hay en este tipo de carreras.






